UNIVERSIDAD DE PINAR DEL RIO

HERMANOS SAIZ MONTES DE OCA

DEPARTAMENTO AGROPECUARIO.

 

 

Comportamiento de terneros en crianza artificial con acceso al pasto a edades tempranas . III- Comportamiento de terneros lactantes en pastoreo.

 

Autores: Dr. C. Esteban Fernández Rodríguez. ¹       e-mail:efernandez15@yahoo.es    

               Dra. M. V. Dariadna Batista Montané.¹        e-mail:dariadna2003@yahoo.es

               Ing. Roberto Castillo Suárez.¹                      e-mail:castillo@af.upr.edu.cu

               Dra. M. V Ailyn Leal Ramos.¹                         e-mail:ailyn@af.upr.edu.cu

               Ing. Neville Henderson.¹                             e-mail:netacsps2002@yahoo.com

               Dr. M. V Gervasio  Martínez González.²

 

¹. Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Calle Martí final, esquina 27 de Noviembre # 270, Pinar del Río, Cuba.

². Empresa Pecuaria Genética Camilo Cienfuegos, Corralitos, C. del Sur, Pinar del Río, Cuba.

 

 

5INTRODUCCIÓN

La humanidad concluyó el pasado milenio y enfrenta el presente con desafíos muy importantes, variables y complejos, teniendo ante sí una economía globalizada con abismales diferencias en la distribución de las riquezas, deterioro de los recursos naturales, una población humana creciendo a ritmo vertiginoso, particularmente en el mundo en desarrollo y una producción agrícola estancada (Libertad García, 1999)

Las Naciones Unidas pronostican que la población mundial en el año 2020 será de 7900 millones de habitantes con un crecimiento de 0,4 – 0,2 en países desarrollados y 1.8 – 1.4 en países en desarrollo, (aproximadamente 7.2 veces la población cubana) donde los animales como otros recursos naturales son determinantes para la vida humana en el año 2020.  En correspondencia con este contexto internacional tanto Cuba, como Dominica tienen que proyectarse por elevar la producción de leche y carne vacuna para satisfacer los requerimientos  crecientes  de sus poblaciones respectivamente.

En la producción mundial de 468 millones de toneladas de leche de vaca (85.25 % de la producción total) y 62.1 millones de toneladas de carne (entre el 28 – 30 % de la producción total) intervienen vacas que producen diariamente desde 0.8 litros en Haití hasta 31 litros de leche en Israel y aproximadamente entre 155 y 177 millones de bovinos cebados y sacrificados entre 350 y 400 Kg. de peso vivo (Hernández, Martinez, Cira y Asenjo 2000), que tienen que ser remplazadas por ganado joven que en su flujo zootécnico después de un 8 – 11 % de muertes son terneros y terneras, que en el caso de Cuba existe un gran reto tecnológico en su crianza, dada la necesidad de la búsqueda de tecnologías no dependientes de insumos externos al sistema y sustentándose en una máxima eficiencia productiva, económica e inofensiva para el medio ambiente, como son los pastos, opción técnicamente viable ya que no hay ningún aspecto en los sistema de producción del ternero que no pueda solucionarse (Steinfeld, 1997).

Los animales jóvenes representan uno de los mayores problemas en las explotaciones comerciales, puesto que es en este momento cuando se deben sentar las bases para un correcto crecimiento y es, a su vez, cuando más delicados son todos los animales en general. A los problemas que tiene este primer periodo de crecimiento de los animales, en los rumiantes y específicamente en los terneros, se añade el desarrollo de las porciones anteriores del aparato digestivo hasta lograr las dimensiones y proporciones que tendrán en su vida adulta.

A principios del año 1973, la crianza artificial de terneros en Cuba se caracterizaba, fundamentalmente, por:  el suministro de 360 litros de leche y 125 kg de concentrado por animal hasta los 4 meses (INRA, 1973).  El pasto establecido en la casi totalidad de las unidades de producción era la Digitaria decumbens (pangola) que generalmente no recibía irrigación durante la seca y la cantidad de fertilizante aplicado se encontraba por debajo de la norma considerada como adecuada.  Por estas razones, el pasto consumido por los terneros era de mala calidad sobre todo durante los meses de la estación seca.

La crianza del ternero conlleva también en Cuba un relativo alto grado de riesgo ya que en su primera etapa de vida es muy susceptible a desórdenes gástricos, muchos de los cuales tienen su origen en incorrectas prácticas nutricionales, problemas de tipo respiratorio y parasitológicos que afectan su sano desarrollo (Calzadilla y col, 1999), y más si se alimentan también de pastos de mala calidad (Arias et al., 1996).

La necesidad de lograr terneros con edad y peso óptimo para el destete es para Cuba y Dominica aspecto de vital importancia para dos de los propósitos más sobresalientes en la crianza bovina: la producción de leche y de carne, especialmente en condiciones de pasto tropicales, necesitando una suplementación adecuada para lograr mayor rendimiento.

Por todo lo anteriormente señalado, el costo de la alimentación del ternero en crianza artificial que representa cerca del 65 % de los gastos totales, las dificultades que tiene Cuba para la utilización de la leche y sus derivados y los concentrados en la alimentación del ternero y la experiencia científica acumulada sobre su crianza en pastoreo en el país, fundamentalmente en el período comprendido entre el año 1965 y 1985, se decidió realizar un experimento para evaluar el comportamiento de los terneros en crianza artificial con acceso al pasto a distintas edades en la UEB “La Barbarita”.

·        Materiales y Métodos

En las recrías de terneros No. 1 y No. 2 de la Unidad Empresarial de Base (UEB)  “La Barbarita” ubicada en el municipio de Consolación del Sur perteneciente a la Empresa Pecuaria Genética “Camilo Cienfuegos” se llevó a cabo un experimento para evaluar el comportamiento de los terneros con acceso al pasto a distintas edades.

Para el estudio se evaluó el comportamiento de 51 terneros de las recrías 1 y 2 en sistema de crianza artificial.   Según la tabla 1 los terneros fueron divididos en 3 tratamientos: I (acceso al pasto a los 30 días de edad y 37.24 Kg. de PV); II (acceso al pasto con 45 días y 42.50 Kg. de PV) y III (acceso al pasto con 60 días y 45.59 Kg. PV). 

En el caso del tratamiento I se utilizaron 17 terneros que fueron evaluados en la recría No. 1,  al igual que el tercer tratamiento donde se evaluaron 17 terneros.  El tratamiento II se desarrolló en la recría No. 2 con 17 terneros también.

En todos los tratamientos los terneros fueron pesados siempre en  horas de la mañana en las siguientes etapas: a los 30, 60, 90, 120 días realizando el destete a los 120 días.  Al comenzar el experimento el peso promedio de los terneros fue de 37.24; 42.50; 45.59  en los tratamientos I, II, y III respectivamente.

El estado corporal de los terneros se determinó visualmente teniendo en cuenta las siguientes aspectos:  experiencia acumulada durante muchos años por los administradores de las recrías que participaron en la evaluación del parámetro;  frecuencia respiratoria; brillantez y textura del pelo; erizamiento; humedad del morro; elasticidad de la piel; apetito; manifestación externo general.

Los terneros fueron trasladados desde las vaquerías para las recrías según tecnología vigente a partir de los 10 a 15 días en buen estado de salud.

El sistema de pastoreo utilizado según las edades de acceso planteado en los tratamientos fue el sistema rotacional en 12 cuartones con 3 días de reposo según  Delgado y Mikes, (1970); Calzadilla y Col, (1999) predominando la Digitaria decumbens (pangola), Cynodon nlemfuensis (pasto estrella mejorado), Panicum maximum (hierba guinea) según cálculos efectuados por el método de los pasos que arrojó la composición bromológica y botánica que aparecen en las  tablas 2 y 3.

La tecnología de alimentación para todos los tratamientos fue la misma con excepción del acceso al pasto recibido según se muestra en la tabla 4.

De igual forma todos los animales experimentales recibieron reemplazador lácteo (RL) a base de levadura de torula 57 %, harina de maíz o trigo 25 %, azúcar crudo 10 %,  grasa natural 5 % y premezcla minero vitamínica 3 %, siendo la composición bromatológica según Plaza, (1997)  de: 92.4 % de materia seca (MS), 23.60 % de proteína 13.6 MJ / kg de MS de energía, 0.93 % de calcio y 0.98 % de fósforo según lo planteado en la tabla 5.  Los animales recibieron de este sustituto lechero seco a partir de los 15 a 30 días una cantidad de 150 g y a partir de los 31 hasta los 120 días 450 g. 

También recibieron pienso para terneros a razón de 1 kg a partir de los 14 días hasta los 30 días y 1.38 kg a partir  de los 31 hasta 120 días con la composición bromatológica planteada en la tabla 2.

El agua fue a libre disposición en las naves, no así en los cuartones que no disponen ni de ella ni de sombra y con el objetivo de desarrollar el tracto digestivo todos los terneros recibieron heno ad-libitum  a partir de los 21 días.

Las instalaciones de las recrías que son del modelo típico se encuentran en buen estado constructivo y sanitario higienizándose diariamente, lo que permite una correcta limpieza de las naves y de los sistemas de drenaje.

Para evaluar el comportamiento de los indicadores más sobresalientes en las recrías          ( peso, ganancia diaria, conversión, y mortalidad), se utilizó en el experimento un diseño de bloques al azar con la determinación  del nivel de significación entre tratamientos y etapas para los indicadores ya señalados a partir de la dócima de Duncan, (1955).

 

·        Análisis y discusión de los resultados

 

1.      Alimentación de terneros lactantes en pastoreo

Los animales jóvenes representan uno de los mayores problemas en las explotaciones comerciales, puesto que es en estos momentos cuando se deben sentar las bases para un correcto crecimiento y es a su vez, cuando más delicados son los terneros, donde juega un papel fundamental el desarrollo de las porciones anteriores del aparato digestivo hasta lograr las proporciones y dimensiones que tendrán en la vida adulta, teniendo el rumen a los 84 días (12 semanas) y 112 días (16 semanas) el 60 y 67 % de la capacidad del tracto digestivo (Bacha, 2000). Lo que indica la necesidad de ofrecer prioritariamente una alimentación basada en leche o sustituto lecheros (Bacha, 2000), coincidiendo estos planteamientos con los de Quigley, (1985) que señaló que los pre-rumiantes (rumiantes que no has desarrollado la función ruminal), no tiene la habilidad de utilizar la celulosa presente en los forrajes.

En los últimos años, por razones económicas, en muchos países del mundo, Rojas, (1995) señaló que los productores tratan de preparar a los rumiantes para aprovechar lo más temprano posible los alimentos fibrosos, que son más baratos y fáciles de suministrar incidiendo en la capacidad y funcionalidad del rumen a través de la inclusión de alimentos (forrajes / concentrados) en las proporciones exactas para terneros lactantes.

En los últimos años debido a la creciente demanda de leche para la población se desarrollaron sistemas de destete precoz con cantidades limitadas de leche que disminuyeron los costos totales de la crianza de terneros para reemplazo (Logan y Winter, 1971; Van Horn, Olayiwole, Wilcox, Barney y Wing 1976; Román y Ortiz, 1977; Méndez, 1985 y Besse 1986), basados en las investigaciones de Preston, Archibald y Tinkler, (1957) y Godfrey, (1961) quienes señalaron que a edades muy tempranas el ternero puede consumir alimentos voluminosos, incluyendo los pastos de forma tan efectiva como el rumiante adulto.

Los últimos y más recientes trabajos realizados en Cuba con terneros en pastoreo fueron desarrollados por Ugarte, (1977); Benítez, (1980); Plaza, (1982); Dolores Marrero, (1989); Maritza Plá, (1989) y González, Elías y Urquiza, (1990) en el Instituto de Ciencia Animal obteniendo importantes resultados vinculados con la disponibilidad y consumo de pastos, edad de entrada de los terneros al pasto y factores que afectan el comportamiento de los terneros en pastoreo.

Los resultados de este experimento se apoyan en los planteamientos realizados con anterioridad por Randel, (1966) y Quiñónez y Preston, (1968) que destetaron terneros a edades tempranas en climas tropicales consumiendo pasto, como se señaló en el esquema que aparece en la tabla 1 donde los terneros en crianza artificial en condiciones de producción comienzan a pastar a los 30 días; 45 y 60 días con peso de 37.24; 42.50 y 45.59 kg respectivamente coincidiendo con otros autores que consideran que los terneros jóvenes pueden entrar al pastoreo a edades relativamente tempranas con vistas a desarrollar con rapidez la capacidad inmunológica (Bell, Tusk y Calvin, 1959; Armour y Uguihart, 1974 y Telener, 1974).

Los tratamientos desarrollados I; II y III según edad ya señalada coinciden con los objetivos de Tomkins et al., (1994) de abaratar la crianza con la reducción de la leche y sus derivados.  No obstante existen divergencias de criterios entre los investigadores respecto a la edad de entrada de los terneros al pastoreo y atribuyen más importancia al peso (Dario, Gatmartan y Aglibut, 1975; Mc Dowel, 1975  y Diaz Casa, 1977).

En correspondencia con lo anteriormente señalado Bacha, (2000) defiende el criterio de que los terneros entre las 4 y 16 semanas tiene poco desarrollo del tracto digestivo para consumir pastos pero Hamada, (1976) planteó que existen varias razones por las que algunos autores recomiendan la introducción de forrajes en la alimentación antes del destete.

En la tabla 2 se señala la composición bromatológica (química) de los pastos de las áreas de las recrías 1 y 2 de la UEB ”La Barbarita” según García y Dulce Ma Pedroso, (1989) coincidiendo con la composición química planteada 14 años antes por el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica. Rama animal (1975) y en la tabla 3 la composición botánica determinada por el método de los pasos predominando la Digitaria decumbens (pangola),  con un 56.55 % y el Panicum maximum (hierba guinea), con un 30.08 % pero no de buena calidad.  El resto del área está ocupado en el 2.37 % por Cynodon nlemfuensis (pasto estrella), y otros pastos en un 11 %.

Los primeros trabajos utilizando lacto remplazantes (RL) se desarrollaron por los años 50 del pasado siglo siendo perfeccionados 10 años después debido al alto precio de la caseína en países como Australia y Nueva Zelanda, provocando que se utilicen otras materias primas como solubles de harina de carne, harina de soya, levaduras de cervecería, concentrados solubles de pescado, harina de trigo y maíz etc (Bacha, 2000).

En Cuba los resultados más recientes utilizando reemplazadores lácteos (RL) con muy buen comportamiento de los terneros lactantes se desarrollaron por Plaza, (1997) que utilizó como ingredientes fundamentales la levadura torula, harina de maíz, azúcar crudo y el sebo de res, constituyendo estos los componentes básicos del alimento que recibieron los terneros en el presente trabajo como se presenta en la tabla 6 aunque con diferencias respecto a la cantidad de leche entera, reemplazador lácteo y el concentrado que los terneros reciben ahora 1.33 kg / días y no hasta 1.5 kg a voluntad.

En la tabla 5 se plantea la composición química de los alimentos que recibieron los terneros en la nave según  resultados obtenidos en los análisis desarrollados en el ICA a partir de las muestras evaluadas acercándose a los valores propuestos para las distintos fuentes; leche entera (Alberta Boada y col, 1990); remplazante lácteo (RL) (Plaza, 1997); concentrados para terneros (García trujillo y Dulce Ma Pedroso, 1989) y el heno de Digitaria decumbens (pangola) de mala calidad determinada por los autores anteriores expresados en las tablas del valor nutritivo de los alimentos para rumiantes.

En la tabla 6 y 7 se plantea la disponibilidad y consumo de pasto y el valor relativo (%) del consumo entre los ciclos de rotación de los terneros respectivamente, aumentándose el consumo de materia seca (MS / ternero) desde 0.186 hasta 0.520 Kg. en el primer tratamiento (I) que comenzaron a pastar a partir de los 30 días de edad, representando entre un 0.5 y 1 % de su peso aproximadamente.  En el segundo tratamiento que comenzaron a pastar a los 45 días consumieron hasta 1.098 Kg. De MS / ternero / día en el último ciclo con un evidente incremento del consumo voluntario que llegó aproximadamente al 1.5 % de su peso a partir de los cálculos efectuados según contenido de la MS del pasto.

En el caso del tratamiento III, que los terneros salieron al pastizal a partir de los 60 días sólo llegaron a consumir 0.868 Kg. / día / ternero en la segunda rotación de los cuartones donde se mantuvieron los terneros durante 3 días según lo establecido por Telener, (1974).  También se recomienda el pastoreo rotacional en Cuba (Saavedra y col, 1982), para el control del parasitismo.

En los tres tratamientos independientemente de la edad de acceso de los terneros lactantes al pastoreo se observó, como se muestra en la tabla 7 que se incrementa el consumo de los terneros desde el inicio de su salida al pasto hasta el destete a los 120 días con valores que llegan hasta el 279; 190 y 156 % para los tratamientos I, II y III respectivamente exhibiéndose además una tendencia decreciente en el ritmo de consumo de la materia seca por los terneros que entraron con más edad a las áreas de pastoreo pudiendo deberse esta causa a problemas de adaptación al consumo del pasto.  No obstante los resultados que se expresan no justificarían de forma ventajosa la posibilidad de que los terneros puedan  salir al pasto  antes de los 60 días, coincidiendo con lo planteado por muchos investigadores que consideran que el acceso al pastoreo debe producirse a partir del destete después de las 60 –70 días e incluso a partir de los 3 meses (Dario, Gatmartan y Aglibut, 1975).

Saavedra, Rodríguez y Ugarte, (1980); Barmore, (1994) recomienda un peso mínimo de 120 kg para el consumo de forrajes por el ternero, que según Greenwood et al., (1997) debe producirse después del destete cuando el ternero consume entre 1.5 – 2 % de su peso vivo el cual destetó los terneros a los 56 días sin efecto negativo en su comportamiento.

En la tabla 8 se exhibe el consumo de MS / ternero / día en la nave y el pastoreo durante las etapas 30 – 60; 61 – 90 y 91 – 120 días de los tres tratamientos estudiados considerando todos los alimentos consumidos (consumo en nave + pastoreo) y los resultados indican que los terneros disminuyeron el consumo total de materia seca (MS) / 100 Kg. de peso vivo desde 4.55 a 3.25; 4.08 a 3.01 y 3.83 a 3.32 en los tres tratamientos y las etapas 30 – 60; 61 – 90; y 91 – 120 días, mientras que en la etapa total 30 – 120 días los valores fueron de 3.97; 3.72; 3.82 Kg. MS / 100 Kg. de peso vivo en los tratamientos I, II y III respectivamente, estando este consumo muy por encima de las recomendaciones de la NRC, 1979, 1989 y 1998 que plantean para terneros jóvenes hasta 2.5 % de su peso vivo, también muy por encima de los valores considerados por GreenWood, (1997) que propuso de 1.5 – 2.0 % de MS por ternero a partir del destete.

Resultados obtenidos por Benítez, (1980) ofreciendo a terneros estabulados forrajes a voluntad con 1.3 Kg exhibieron buen comportamiento de los terneros entre 50 y 60 Kg peso vivo cuando el forraje es de buena calidad.  Otros investigadores comprobaron también que el consumo de pasto estuvo determinado por la calidad del mismo (Hodgson, 1971) el PV (Coleau y Sizum, 1958; Diaz Casa, 1977) relación forraje / concentrado (Jonhson y Elliot, 1973) y el nivel de suplementación (Leaves, 1973).

Resultados obtenidos por [1]Plaza, (2003, comunicación personal) los terneros consumen entre el 2.0 y 2.5 % de su peso vivo de MS con buenos resultados, cuando reciben pastos y suplementos concentrados, lo que coincide con otros criterios anteriores y también por debajo de los que se exhiben en este caso para condiciones de producción, con fluctuaciones en la alimentación, inestabilidad en el consumo, calidad y cantidad y otros factores del manejo que pudieron haber favorecido a que el consumo sea aparentemente alto de acuerdo a la norma orientada por da dirección técnica de la UEB ya que como se verá posteriormente no existe correspondencia entre los pesos y ganancia diaria con los niveles de consumo.

            2. Estado corporal de los terneros durante el experimento

La tabla 9 y figura 1  expresan los valores relativos de la situación corporal de los terneros por etapas y los porcentajes de terneros que evolucionaban positivamente hacía un buen estado con el transcurso del tiempo.  En el tratamiento I; de los terneros que salieron al pasto a los 30 días terminaron 14 con una evaluación de bien (B) a los 120 días y un 82.35 %, comportándose de forma inferior a los del tratamiento II (salida al pasto a los 45 días)  que concluyeron la etapa experimental con el 100 % de terneros en buen estado, muy parecido a la situación que tenían los terneros del tratamiento III al concluir los 120 días en que el 94.12 % concluyó la etapa con buena salud a pesar de que un ternero (5.88%) causo baja por muerte entre 60 y 90 días, en correspondencia con los resultados de mortalidad que se exhiben en la tabla 10 para los valores relativos de la mortalidad por etapas en los tratamientos estudiados.

Los terneros del primer tratamiento con acceso al pasto a partir de los 30 días expresaron los peores resultados de mortalidad con dos terneros por encima del 3er tratamiento y 3 más que el segundo (II), montado en la recría No.2, que a pesar del efecto ambiental que pudo incidir en el comportamiento, la mortalidad es solo de 5.88 unidades porcentuales por debajo, incidiendo en la muerte de los terneros los problemas de nutrición, neumonía, enteritis y salmonelosis según plantea [2]Herbáceo, (2003, comunicación personal) aunque no se informan muertes por parasitosis sí existen muchos resultados investigativos en gran cantidad de países tropicales y en Cuba dentro de ellos, donde los parásitos han causado y causan muchas bajas de terneros en pastoreo a edades tempranas (Bell, Tusk y Calvin, 1959; Armour y Urguihart, 1974; Telener, 1974; Steel y Symmond, 1979; Weston, 1979; Dargie, 1980 y Dolores Marrero, 1989).  Recientemente Quigley, (2000) estableció que es importante el uso de los forrajes para el logro de una buena salud en el ternero.

También Dolores Marrero, (1989) señaló que la salud animal en pastoreo es vulnerable a enfermedades causadas por organismos patógenos y parásitos debido a la cantidad y calidad del pasto y al grado de contaminación, el cual no siempre es controlado estando relacionada la salud entre otros factores con el status nutricional y la carga (Benítez, 1980), edad y peso de entrada al pastoreo (Díaz Casa, 1977; Saavedra, 1984) frecuencia de desparasitación y sistema de rotación entre otros (Telener, 1974).

El porcentaje de muertes creció fundamentalmente en el grupo No. I desde 5.88 % en la etapa de 30 – 60 días hasta el 17.64 % desde 30 – 120 días en los  90 días que duró la investigación coincidiendo estos resultados con los de Vaccaro, (1974) y Ugarte, (1975) que plantean mortalidad hasta del 21 % en Jamaica y Brasil con incidencia de varias enfermedades y parásitos.  Los resultados se exponen además en la figura 2.

 

 

                 3.    Peso vivo y ganancia de los terneros

En la tabla 11 se expone el comportamiento de los pesos de los terneros experimentales para los tres tratamientos estudiados, los cuales fueron medidos en todos los casos cada 30 días, en etapas de 30 – 60, 61 – 90 y 91 – 120 días, comenzando los terneros con 37.24, 38.76, y 38.82 Kg. de PV en los tratamientos I, II y III respectivamente no existiendo diferencia significativa (p < 0.05) para los pesos iniciales.  A los 60 días de edad se exhibió un comportamiento diferente de los pesos a favor de los tratamientos de los terneros que entraron al pastoreo a los 45 días y 60 días (este último no habia entrado al pastoreo) con pesos que se movieron entre 42.44; 46.24 y 45.59 no existiendo diferencias significativas entre los tratamientos II y III pero sí de estos con los terneros que salieron al pasto a los 30 días de edad (trat I) para un nivel de significación de (p< 0.05) teniendo los tratamientos II y III un 8.9 y 7.4 % más de peso, manteniéndose esta misma tendencia para los pesos alcanzados a los 90 días con 52.071; 57.76 y 58.88 Kg. expresándose superioridad significativa de (p< 0.05) para los animales de los grupos II y III que en valor relativo representó el 10.9 y 11.1 % más que el primer tratamiento, no comprobándose diferencias significativas entre los dos últimos.

Cuando los terneros se pesaron a los 120 días de edad (peso final) se mantuvo la misma tendencia no existiendo diferencias significativas (p< 0.05) entre los tratamientos II y III y sí de estos con el primero para un nivel de significación de (p< 0.05).

En este caso también la superioridad del segundo y tercer tratamiento sobre el primero fue evidentemente superior con 11.4 y 11.7 % respectivamente.  Estos resultados también se muestran en la figura 3 donde se observa el comportamiento de los pesos en los tres tratamientos estudiados.

Los resultados anteriormente descritos que evidencian la superioridad de los tratamientos II y III sobre el I para las condiciones de producción, señalan que es posible la entrada al pastoreo a edades y pesos de 45:42.50 y 60:45.59 respectivamente según el comportamiento de los terneros para esos pesos en estas condiciones pero, están muy lejos de la realidad apuntada por muchos autores cubanos y de instituciones investigativas en el extranjero que señalan que los terneros no deben ni necesitan salir al pastoreo antes de los 60 – 70 – 75 días y 65 – 70 Kg. de peso vivo, lo cual ha sido planteado por Dario y Aglibut, 1975 y Mc Dowell, (1975) coincidiendo estos resultados con los planteados en las Tecnologías para la Ganadería Vacuna (Anon, 1989), y los que expuso Calzadilla, (1999) para terneros en crianza artificial.  También Diaz Casa, (1977) señaló que los terneros no deben salir al pastoreo antes del destete a los 60 – 70 días.

En este mismo sentido Warner y Flatt, (1965) señalaron que el forraje no es necesario antes del destete que se corroboró con las recomendaciones de la Universidad de Virginia, (1997) que señaló no ofrecer forrajes a los terneros antes del destete.

También con otros autores los resultados que se discuten no están en total correspondencia para los tratamientos I y II con salida a los 45 y 60 días pera sí para el tratamiento III con salida a los 60 días y con pesos inferiores (45.59) el 50 % menor del peso corporal requerido según autores  citados y Longsdale y Tayler, (1969); Gleeson, (1971) que indican que los terneros pueden criarse y desarrollarse solo con pastos después de las 12 semanas de edad, aunque Bell, Tusk y Calvin, (1959); Almour y Urquhart, (1974); Telener, (1974) y Quigley, (2000) señalaron que los terneros jóvenes necesitan forrajes de buena calidad para el desarrollo de su capacidad inmunológica y una buena salud.

De acuerdo con los resultados investigativos acumulados durante las últimas cinco décadas por investigadores, universidades e instituciones científicas, tanto en el país como fuera de éste y los que se discuten para condiciones de producción en la UEB “La Barbarita” pudiera ser posible la crianza de los terneros con edad superior a los 60 días y peso correlacionados.

En total correspondencia con el comportamiento de los pesos de los terneros se presenta la ganancia diaria que se exhibe por etapas de 30 días en los tratamientos I, II y III, observándose una ganancia de 0.166; 0.249 y 0.225 Kg respectivamente para la etapa de 30 – 60; 61 – 90 y 91 - 120 días, siendo superior significativamente (p< 0.05) en los tratamientos II y III que en el I y no se determinaron diferencias significativas entre el segundo y tercer tratamiento como se muestra en la tabla 12.

En la etapa de 61 a 90 días se incrementó lo ganancia diaria con respecto a la etapa anterior en los tratamientos pero la mayor ganancia lo lograron lo terneros que salieron al pasto a partir de los 45  y 60 días con 0.384 y 0.410 Kg. de ganancia en los tratamientos II y III en ese mismo orden, sin diferencias significativas entre ellos (p< 0.05) pero, entre los tratamientos I y III según las ganancias de peso que aparecen en la tabla ya señalada la diferencia sí fue significativa para este mismo nivel, no existiendo entonces diferencias significativas (p< 0.05) entre el primero y 2do tratamiento.  El la etapa de 91 – 120 días la diferencia no fue significativa con valores de 0.454; 0.515; y 0.489 Kg. en los tratamientos.

Cuando se evaluaron estadísticamente los terneros en las etapas de 30 – 90; 30 – 120 y 60 – 120 se pudo constatar que la ganancia diaria fue significativamente superior (p< 0.05) en los tratamientos II y III que en el I, no existiendo diferencias apreciables entre los grupos de terneros que salieron a los 45  y 60 días de edad y con pesos muy parecidos 42.50 y 45.59 Kg. respectivamente, manteniéndose un incremento en la ganancia diaria de los terneros dentro de cada tratamiento entre las etapas 30 – 90; 30 – 120 y 60 – 120 días.  Los resultados se exhiben en la figura 4.

La mayoría de los resultados obtenidos en Cuba y en el mundo con respecto a la ganancia diaria de los terneros han sido logrado bajo condiciones diferentes y con sistemas de alimentación y manejo distintos, y particularmente con acceso al pasto después de los 60 días y más de 65 Kg. de peso vivo; ello lo avalan los autores ya citados pero, se discute el comportamiento de la ganancia desde los 30 días hasta los 120 con incrementos diarias de 317, 382 y 384 g para los tratamientos I, II y III muy por debajo de los resultados propuestos por NRC 1978, NRC 1979, NRC 1989 y 1998 que consideran que los terneros en esta etapa deben ganar más de 500 g / día.

En un estudio realizado por Díaz Casa, (1977) con terneros en pastoreo a partir de las 10 semanas y hasta las 22 semanas de edad logró una ganancia de 430 g y en esta misma etapa Simon, (1978) obtuvo ganancias de 390 g / día superior también a los resultados obtenidos en el estudio realizado en la UEB “La Barbarita” por el autor de este trabajo de diploma, para cualquier de los tres tratamientos, aunque muy parecidos  a los valores del segundo y tercer grupo que ganaron 382 y 384 g / día / animal.

Estudios realizados por Gleeson, (1971) con terneros en pastoreo arrojaron ganancias de 400 y 480 g / día respectivamente.

Más recientemente y con otra tecnología de alimentación utilizando remplazado lácteo (RL) Boschini y Jackson, (1984) alcanzaron ganancias de hasta 571 g combinando la leche entera y el RL. en Costa Rica, y también resultados obtenidos por Plaza, (1997) expresan que terneros alimentados con RL. entre 37.7  y 69.5 Kg. durante 70 días alcanzaron ganancia de 505 g / día / animal (ICA).

En la sub etapa 30 – 60 días la ganancia diaria varió desde 0.166 Kg. hasta 0.249 Kg. por debajo de los señalado por Alberta Boada, (1990) como norma vigente que plantea que los terneros entre el 31 – 70 días deben recibir un suplemento de 0.68 Kg. / día / animal de concentrado y alcanzar una ganancia diaria de 500 g, por encima de cualquier de las etapas y subetapas evaluadas en el presente trabajo solo superada por la ganancia obtenida por los terneros del tratamientos II, subetapa 91 – 120 días de 57.76 a 73.23 Kg. de peso vivo que obtuvieron una ganancia de 0.515 Kg., no así en el resto de los tratamientos, etapas y subetapas que estuvieron por debajo de los 500 g / día / animal.

Como se observa en la ganancia alcanzada por los terneros en la etapa de 30 – 120 días no existen diferencias significativas entre los tratamientos II y III pero, sí entre estos y el tratamiento I para un nivel de significación de (p< 0.05)en condiciones de producción y como se acaba de discutir muy por debajo de todos los resultados obtenidos hasta la fecha nacional e internacionalmente.

 

                 4.    Eficiencia alimentaria

Para el análisis de la eficiencia alimentaria de los terneros experimentales se planteó el comportamiento de la conversión considerando los alimentos recibidos en las naves y el total de materia seca consumida teniendo en cuenta además los pastos con una incidencia significativamente inferior en el aporte de materia seca representando entre el 9.6 % para etapa de 30 – 60 días en el tratamiento I y el 35.5 % durante 25 días en la etapa de 91 – 120 días en el tratamiento III como se expresa en la tabla 10 y lógicamente con muy mala utilización por el ternero joven antes de los 60 días y 65 Kg. de PV con incapacidad para la utilización de los pastos (Warner y Flatt, 1965; Roy 1972; Dario y Aglibut, 1975; Mc Dowel, 1975; Díaz Casa, 1977; Ugarte, 1977; Benítez 1980; Plaza 1982; Maritza Plá, 1989; Marrero, (1989); Gonzalez, Elías y Urquiza, 1990; Universidad de Virginia, 1997 y Quigley, 2000).

Independientemente del desarrollo del tracto digestivo del rumiante joven y su difícil respuesta ante el consumo de la materia seca de los pastos abordado por muchos autores (antes señalados), se hará un análisis del comportamiento de este indicador para las condiciones de la crianza de terneros en la UEB “La Barbarita” y que se expone en la tabla 13 y las figuras 5a, 5b, y 5c.

Los resultados de la conversión para los alimentos consumidos en la nave indican que mejoró en todos los tratamientos desde la primera etapa 30 – 60 días hasta la etapa de 91 – 120 días sin excepción y de igual manera ocurrió para la conversión de la materia seca (MS) del alimento en nave + el pasto, donde mejoró de 11.14 a 4.70; 7.57 a 4.20 y 7.74 a 4.76 Kg. MS alimento / Kg. inc en las etapas de 30 – 60; 61 – 90; 91 – 120 respectivamente para los tres tratamientos I, II y III en ese mismo orden.

En análisis comparativo de la conversión de los tres tratamientos para la etapa 30 – 120 días para el consumo del alimento en nave y nave + pasto se detectó que la conversión mejoró desde el tratamiento I a los tratamientos II y III con valores de 5.38, 4.45 y 4.44 MS de alimento / Kg. de incremento para la alimentación en nave y de 6.47, 5.44, y 5.58 Kg. MS del alimento / Kg. de incremento para toda la materia seca del alimento recibido, siendo prácticamente igual la conversión de los tratamientos II y III para la etapa 30 – 120 para el consumo en nave con valores de 4.45 y 4.44 Kg. MS del alimento / Kg. de incremento y con igual tendencia para el consumo total con 5.44 y 5.58 Kg. MS en alimento / Kg. de incremento respectivamente.

Si se compara las conversiones evaluando los resultados a partir del consumo de MS en la nave y nave + pastoreo se determinó que con el consumo del pasto la conversión empeoró en aproximadamente 1.0 Kg. más de MS del alimento por cada kilogramo de incremento de peso en los terneros en los tratamientos I, II y III en la etapa de 30 – 120 días con valores de 5.38 vs 6.47; 4.45 vs 5.44 y 4.44 vs 5.58 Kg. de MS en alimento / Kg. de incremento respectivamente, con igual tendencia en los subetapas estudiadas.

Normas internacionales como la NRC en los años 1978, 1979, 1980, 1989, 1990  y 1998 consideran que la conversión alimentaria para terneros en edades comprendidas entre el nacimiento y los 100 Kg. de peso vivo debe variar desde 2.0 hasta 3.5 Kg. MS de alimento / Kg. de incremento aproximadamente, estando estas normas muy por debajo de resultados obtenidos durante este estudio que desde los 38.76 y 38.82 Kg. de peso vivo hasta los 73.23 y 73.43 Kg. (mejores tratamientos), II y III respectivamente, la conversión fue de 4.45; 5.54 y 4.44; 5.58 Kg. MS en alimento / Kg. de incremento en ese orden.  También Rojas, (1995) en Costa Rica evaluando el comportamiento de terneros de lechería ante distintas edades al destete 60; 90 y 120 días logró conversiones de 3.96, 3.81 y 3.72 Kg. MS de alimento / Kg. de incremento para ganancia de peso de los terneros de 74.8, 77.6 y 80.5 muy por encima de resultados obtenidos en el presente estudio, al igual que si se compara con Boschini y Jackson, (1984) que obtuvieron conversiones de 2.04 a 2.75 en terneros consumiendo leche + reemplazador y reemplazador sólo.

Finalmente se debe apuntar que la conversión en el caso del presente estudio mejoró linealmente con el incremento de peso según se muestra en la figura 5c  para los tres tratamientos, mientras que la literatura citada, fundamentalmente, las normas de la NRC indican que la conversión aumenta con el peso de los terneros, lo que pudiera deberse a que los del presente estudio recibieron en nave una alimentación con niveles iguales y de forma inestable desde los 31 días hasta los 120 días de edad como se muestra en la tabla 4.

 

                    5.Análisis Económico

En las tablas 14 y 15 se exponen el costo de producción (del experimento) y la rentabilidad económica de los resultados adaptados al flujo de producción de la crianza de los terneros en la UEB “La Barbarita” respectivamente a partir del análisis de los elementos del costo que fue posible considerar de acuerdo a la información ofrecido por la Dirección Técnica  de la Unidad Empresarial de Base.

De forma resumida y sin tener en cuenta el precio de un Kg. de materia seca (MS) del pasto que en muy pequeña cantidad recibieron los terneros, (posiblemente en un aporte de energía metabolizable inferior al gasto del ternero en su movimiento hasta los cuartones y de regreso a la nave), se expresa primero; el costo del experimento para los tres tratamientos (I, II y III) con gastos de $4078.22, 4952.13 y 4660.83 respectivamente y en un orden creciente según el monto invertido II > III > I; segundo, el valor de la producción se determinó a partir de la venta de un Kg. de ternero (Kg. de carne) que fue de $1.00 representando un total de $919.94, 1244.9 y 1174.88 desde el primero hasta el tercer tratamiento (II > III > I).  Tercero; teniendo en cuenta que por las recrías 1 y 2 de la UEB mencionada fluyen o transitan 1160 terneros anualmente sin considerar muertes + sacrificios y bajas por otras causas ello sería equivalente a un valor de la producción que expresado en orden creciente en los terneros pudiera llegarse en un año a $85178.8,  84946.11 y 76223.60 para los tratamientos III > II > I respectivamente, sin existir diferencia apreciable entre el tratamiento II y III (solamente $232.69).

El costo de producción de un ternero fue de $292.35 muy por debajo de los $600.00 aproximadamente que se invertía en la producción de un ternero cuando se utiliza la tecnología de crianza artificial (Anon, 1989), establecidos en el Instituto de Ciencia Animal (ICA).

Finalmente en la tabla 15 se plantea el nivel de rentabilidad y el costo por peso de producción en el experimento y en la UEB a partir de los elementos que se expresan en la tabla, siendo no rentable en –262902.40; -254179.2 y –253947 respectivamente para los tratamientos I, II y III en “La Barbarita, lo que determinó un costo / peso de producción de $4.44;3.98 y 3.97 pesos para producir un Kg. de ternero (carne), es decir se invierte (egresos) aproximadamente 4 veces más que lo que se produce (ingresos) provocando un flujo de caja con valores negativos.

 

Conclusiones

1-                 No se encontró diferencias significativas (p < 0.05) para el peso final de los terneros a los 120 días de edad entre los tratamientos II (acceso al pasto con 45 días de edad y 42.50 Kg. PV) y III (acceso al pasto con 60 días de edad y 45.59 Kg. de PV) con pesos de 73.23 y 73.43 Kg. de peso vivo siendo estos significativamente superiores (p < 0.05) al tratamiento I (acceso al pasto con 30 días de edad y 37.24 Kg. de PV) que concluyó a los 120 días con 65.71 Kg. de peso vivo.

2-                 No se encontraron diferencias significativas (p < 0.05) para la ganancia diaria de los terneros en la etapa de 30 – 120 días de edad entre los tratamientos II y III con crecimiento de 382 y 384 g / día / animal, siendo estos significativamente superiores (p < 0.05) al tratamiento I que ganó diariamente 318 g en la misma etapa, lográndose la mayor ganancia del experimento por el tratamiento II de 90 – 120 días con 515 g / día / animal.

3-                 No se encontró diferencia matemática apreciable para la conversión alimentaria de los terneros en la etapa de 30 – 120 días de edad entre los tratamientos II y III con una eficiencia de 5.44 y 5.58 Kg. de MS / Kg. de incremento, siendo visible el consumo de 1.0 Kg. más de MS en el tratamiento I que en el II y III para alcanzar 1.0 Kg. de MS / Kg. de incremento con una conversión de 6.47 Kg. MS / Kg. de incremento para el consumo del alimento (MS) en la nave + pasto, siendo este último alimento poco apreciable.

4-                 Aunque no se aprecia diferencias significativas (p < 0.05) ni matemáticas para los pesos finales a los 120 días, ganancia diaria y conversión en la etapa de 30 – 120 días entre los tratamientos II y III que resultaron superiores al tratamiento I, el acceso al pasto a edad temprana; 30 días con 37.24 Kg.; 45 días con 42.50 Kg. y 60 días con 45.59 Kg. de peso vivo no influyó positivamente en los pesos finales a los 120 días con 65.71; 73.23; 73.43 Kg. de peso vivo.

5-                 Los terneros del tratamiento I con una mortalidad del 17.64 %, 11.64 unidades porcentales por encima de la mortalidad económica, resultaron ser peores que los terneros de los tratamientos II y III que tuvieron el 0 y 5.88 % de muerte.

6-                 El relativamente bajo peso final alcanzado por los terneros y el poco precio de venta de 1 Kg. de ternero (Kg. de carne) de $1.00, a pesar de la superioridad de los tratamientos II y III sobre el I determinaron fundamentalmente una rentabilidad negativa con valores de 262902.40, 254179.20, y 253947.20 pesos en MN para los tratamientos I, II y III y un costo por peso de 4.44, 3.98, y 3.97 pesos para producir un peso.

 


 ANEXOS

 

 

 

Tabla 1.       Esquema experimental

 

 

 

 

 

 

 

Acceso al pasto

Tratamiento

Edad (días)

Peso (Kg.)

I

30

37.24

II

45

42.5

III

60

45.59

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tabla 2.      Composición bromatológica de los pastos ofrecidos

 

 

 

 

 

CEDICA alimentos para rumiantes, tablas de valor nutricional.

García Trujillo y Dulce Ma Pedroso (1989)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Composición química

Pastos

MS (%)

N x 6.25

ELN (%)

FB (%)

EE (%)

Ca (%)

P (%)

EM Mcal / Kg. MS

Digitaria decumbens (Pangola)

26.08

5.8

43.1

29.5

2.1

0.56

0.14

1.8

Panicum maximum (Hierba Guinea)

33

6.3

33.1

39.6

1.4

0.8

0.2

1.8

Cynodon nlemfuensis (Pasto Estrella)

26.9

11

45.2

33.2

30.2

0.51

0.26

2.17

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Tabla 3.       Composición botánica de los pastos

 

 

 

Pasto

%

 

Digitaria decumbens (Pangola)

56.55

 

Panicum maximum (Hierba Guinea)

30.08

 

Cynodon nlemfuensis (Pasto Estrella)

2.37

 

Otros

11

 


 

 

Tabla 4.       Nivel y tipo de alimento ofrecido a los terneros de los 3 tratamientos.

 

 

 

 

 

 

 

Alimento

Etapa

Leche             (L / ternero)

RL (g / día )

Agua          (L / día)

Heno de Digitaria decumbens (MC)

Concentrado (Kg. / animal)

15 - 30

4

150

-

A voluntad

1.00

31 - 60

1

450

2

A voluntad

1.38

61 - 90

1

450

3

A voluntad

1.38

91 - 120

-

450

3

A voluntad

1.38

 


Tabla 5.       Composición química de los alimentos recibidos en la nave.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Composición química

Alimento

MS (%)

PB (%)

EM                              (Mcal / Kg.)

EE (%)

FB (%)

Ca (%)

P (%)

Leche entera

13

3.5

1.3

3.6

-

-

-

Reemplazador lácteo (RL)

92.4

23.6

13.61

-

-

0.93

0.98

Concentrado para terneros

87

20

2.8

-

-

1

1.2

Heno de Digitaria decumbens (MC)

75

6.8

1.8

-

35

0.5

0.24

 

 

 


 

Tabla 6.       Disponibilidad y consumo de pasto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamiento

 

I Kg. MS/ ternero

II Kg. MS/ ternero

III Kg. MS/ ternero

Rotación

Etapas (días)

Disponibilidad (Kg.)

Consumo (Kg.)

Etapas (días)

Disponibilidad (Kg.)

Consumo (Kg.)

Etapas (días)

Disponibilidad (Kg.)

Consumo (kg)

1ra

30 - 65

2.20

0.186

45 - 80

2.10

0.346

60 - 95

1.95

0.456

2da

66 - 102

1.99

0.328

81 - 116

2.00

0.577

96 - 120

1.80

0.868

3ra

103 - 120

2.50

0.520

117 - 120

1.90

1.098

-

-

-

 

 


 

 

Tabla 7.      Porcentaje del consumo entre los ciclos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamientos

 

I

II

III

Rotación

Etapas (días)

%

Etapas (días)

%

Etapas (días)

%

1ra

30 - 65

100.00

45 - 80

100.00

60 - 95

100.00

2da

66 - 102

176.00

81 - 116

166.00

96 - 120

156.11

3ra

103 - 120

279.00

117 - 120

190.29

-

-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tabla 8.    Consumo de MS por los terneros.

 

 

 

 

 

Alimentación

 

Consumo de MS / ternero en la nave

Consumo de MS en pastoreo

Consumo de MS total

Consumo de MS / 100 Kg. de PV

Tratamientos

leche entera

Reemplazado lácteo

Concentrado para terneros

Consumo total / nave

Consumo de pasto

Consumo en la nave + pasto

Consumo / 100 Kg. en la nave

Consumo / 100 Kg. en la nave + pasto

Tratamiento I

 

 

 

 

 

 

 

 

30 - 60

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

0.186

1.9324

4.11

4.55

61 - 90

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

0.328

2.0744

3.35

3.98

91 - 120

-

0.4158

1.2006

1.6164

0.52

2.1364

2.45

3.25

30 - 120

-

-

-

1.7030

-

2.0976

3.31

3.97

Tratamiento II

 

 

 

 

 

 

 

 

30 - 60

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

0.346

1.8874

3.77

4.08

61 - 90

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

0.346

2.1494

3.02

3.72

91 - 120

-

0.4158

1.2006

1.6164

0.517

2.2108

2.2

3.01

30 - 120

-

-

-

1.7030

1.098

2.082

3.04

3.72

Tratamiento III

 

 

 

 

 

 

 

 

30 - 60

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

-

1.7464

3.83

3.83

61 - 90

0.130

0.4158

1.2006

1.7464

0.496

2.2424

3.01

3.87

91 - 120

-

0.4158

1.2006

1.6164

0.496

2.444

2.2

3.32

30 - 120

-

-

-

1.7030

0.868

2.1442

3.03

3.82

 

 

 


Tabla 9.    Estado corporal de los terneros por etapas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamiento

 

I

 

B

R

M

Medidas

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

Inicio          (30 días)

8

47.05

7

41.17

2

11.76

60 días

8

47.05

6

35.29

2

11.76

90 días

13

76.47

1

5.88

-

-

120 días

14

82.35

-

0

-

0

 

 

 

 

 

 

 

V. A:  Valor absoluto

 

 

 

 

 

 

V. R: Valor relativo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamiento

 

II

 

B

R

M

Medidas

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

Inicio          (30 días)

7

41.17

10

58.82

-

-

60 días

7

41.17

10

58.82

-

-

90 días

17

100

-

-

-

-

120 días

17

100

-

-

-

-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamiento

 

III

 

B

R

M

Medidas

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

V . A

V . R (%)

Inicio          (30 días)

9

52.94

8

47.05

-

-

60 días

13

76.47

5

29.41

-

-

90 días

16

94.12

-

-

1

5.88

120 días

16

94.12

-

-

-

-

 

 


 

 

Tabla 10.    Comportamiento de la mortalidad acumulada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamientos

 

I

II

III

Etapas

Muertes

%

Muertes

%

Muertes

%

30 - 60 días

1

5.88

-

-

-

-

61 - 90 días

2

11.76

-

-

-

-

91 - 120 días

-

11.76

-

-

1

5.88

30 - 120 días

3

17.64

-

-

1

5.88

 


 

Tabla 11.    Peso vivo.

                   (Kg.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratamientos

Medidas

I (30 días)

%

II (45 días)

%

III (60 días)

%

ES ± sign

Peso de los 30 días

37.24

-

38.75

-

38.82

-

± 0.8288 NS

ES ±

-

-

-

-

-

-

 

Peso de los 60 días

42.44

100

46.24

108.9

45.59

107.4

 

ES ±

0.9284

100

0.8972

-

0.8972

-

 

Peso de los 90 días

52.07

100

56.76

110.9

57.88

111.1

 

ES ±

1.2648

100

1.1477

-

1.1477

-

 

Peso de los 120 días

65.71

100

73.23

111.44

73.43

111.7

 

ES ±

1.3686

100

1.2421

-

1.2802

-

 

 

 


 

 

Tabla 12.    Comportamiento de la ganancia diaria.

                  (Kg.)

 

 

 

 

 

 

 

Tratamientos

Medidas

I (30 días)

II (45 días)

III (60 días)

ES ± sign

Ganancia 30 - 60 días

0.1662 a

0.2494 b

0.2253 b

P < 0.05

ES ±

0.0182

0.0177

0.0177

Ganancia 61 - 90 días

0.3264 a

0.3847 ab

0.41 b

P < 0.05

ES ±

0.0215

0.0196

0.0196

Ganancia 91 - 120 días

0.4543 a

0.5153 b

0.4894 b

NS

ES ±

0.0246

0.0230

0.0224

Ganancia 30 - 120 días

0.3179 a

0.382 b

0.3838 b

P < 0.05

ES ±

0.0116

0.0109

0.0106

Ganancia 30 - 90 días

0.25 a

0.3176 b

0.3182 b

P < 0.05

ES ±

0.0158

0.0143

0.0143

Ganancia 60 - 120 días

0.39 a

0.45 b

0.4575 b

P < 0.05

ES ±

0.0169

0.0158

0.0153

 

 

 

 

 

Nota:  las cifras con igual índice no tiene diferencias significativas.  (Duncan, 1995).

 


Tabla 13.    Conversión alimentaria.

                  (Kg. MS) / Kg. incremento

 

 

 

 

 

Tratamiento / etapas

Ganancia de peso vivo (Kg.)

Conversión de alimentos en nave             (Kg. MS en alimento / Kg. de incremento)

Conversión de alimentos en nave + pasto (Kg. MS en alimento / Kg. de incremento)

I

 

 

 

30 - 60

5.20

10.07

11.14

61 - 90

9.63

5.44

6.65

91 - 120

13.64

3.55

4.70

30 - 120

28.47

5.38

6.47

II

 

 

 

30 - 60

7.48

7.00

7.57

61 - 90

11.52

4.55

5.60

91 - 120

15.47

3.13

4.29

30 - 120

34.47

4.45

5.44

III

 

 

 

30 - 60

6.77

7.74

7.74

61 - 90

12.29

4.26

5.47

91 - 120

15.55

3.12

4.76

30 - 120

34.61

4.44

5.58

 

 

 


 

 

Tabla 14.    Costo del experimento

                  (pesos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Costo del experimento ($)

Precio de venta de    1 Kg. de carne

Valor absoluto de la producción ($)

Valores de la producción en las recrías de la UEB

Elementos del costo

I

II

III

I

II

III

I

II

III

Total de gastos directos

3707.48

4501.94

4237.12

-

-

-

-

-

-

-

-   Alimentación

2110.08

2562.24

2414.52

-

-

-

-

-

-

-

-   Salario

1350.58

1639.99

1543.52

-

-

-

-

-

-

-

-   Seguridad Social

162.12

196.86

185.28

-

-

-

-

-

-

-

-   Otros gastos directos

84.7

102.85

96.8

-

-

-

-

-

-

-

Total de gastos indirectos

370.74

450.19

423.71

-

-

-

-

-

-

-

Total de gastos

4078.22

4952.3

4660.3

1

919.94

1244.9

1174.88

76223.6 a

84946.11 b

85178.8 b

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Costo de producción de un ternero = $ 292.35

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Tabla 15.    Análisis de la rentabilidad de la crianza de terneros en la UEB "La Barbarita".

 

 

 

 

 

 

Tratamientos

 

Indicadores

I

II

III

 

Costo de prod. de un ternero

292.35

292.35

292.35

 

Nro de terneros (exp)

17 (14)

17 (17)

17 (16)

 

Nro de terneros (UEB)

1160.00

1160.00

1160.00

 

Valor de la prod. (exp)

919.94

1244.90

1174.88

 

Valor de la prod. (UEB)

76223.60

84946.80

85178.80

 

Costo de prod. (exp)

4078.22

4952.13

4660.83

 

Costo de prod. (UEB)

339126.00

339126.00

339126.00

 

Diferencia

(262902.40)

(254179.20)

(253947.20)

 

Valor de venta de 1 Kg.

1.00

1.00

1.00

 

Peso final de terneros (120 días)

65.71

73.23

73.43

 

Prod. total (Kg.)

76223.60

84946.80

85178.80

 

Costo / peso de prod. (exp)

4.43

3.99

3.98

 

Costo / peso de prod. (UEB)

4.44

3.98

3.97

 

 


 


Figura1.         Estado corporal de los terneros por etapas


 

Figura 2.         Comportamiento de la mortalidad acumulada.

 


 

Figura 3.        Comportamiento del Peso vivo. (Kg.)


 

Figura 4.        Comportamiento de la ganancia diaria (Kg.)


 

Figura 5.a .   Conversión de alimentos en nave (Kg. MS en alimento / Kg. de incremento)


 

Figura 5.b.    Conversión de alimentos en nave + pasto (Kg. MS en alimento / Kg. de incremento).


Figura 5.c.    Conversión alimentaria (Kg. MS) / Kg. incremento


Currículum Vitae:

1.      Esteban Fernández Rodríguez: Graduado de Ing. Pecuario en la facultad de Pecuaria de la Universidad de la Habana en 1973 y Dr. C. Agropecuarias en el año 1981 en Bulgaria. Actualmente Profesor de Proyecto y Producción Animal en la UPR.(Profesor Titular).

2.      Dariadna Batista Montané: Graduada de Dra en Medicina Veterinaria en la Facultad de Medicina Veterinaria del Instituto Superior de Ciencias Agrarias de la Habana en 1994, actualmente UNAH. Profesora de Salud y Producción del Cerdo en la UPR. (Profesor Instructor).

3.      Roberto Castillo Suárez: Graduado de Ing. Agrónomo Pecuario en la facultad de Agronomía de la Universidad de la Habana en 1972. Actualmente profesor de Zootecnia en la UPR. (Profesor Asistente).

4.      Ailyn Leal Ramos: Graduada de Dra en Medicina Veterinaria en la Facultad de Medicina Veterinaria del Instituto Superior de Ciencias Agrarias de la Habana en 1998, actualmente UNAH. Profesora de Salud Pública Veterinaria. (Profesor Instructor).

5.      Neville Hendersen: Graduado de Ing. Agrónomo en la UPR en el año 2003, país Dominica.

6.      Gervasio Martínez González: Graduad de Dr en Medicina Veterinaria en la Facultad de Medicina Veterinaria del Instituto Superior de Ciencias Agrarias de la Habana en 1992. Actualmente médico principal de la UEB “La Barbarita” donde se desarrolló el trabajo.

 

 



[1] Plaza, J., (2003).  Consumo de materia seca por los terneros.  ICA. La Habana.

[2] Herbáceo, B., (2003).  Causa de muerte en los terneros.  Pinar del Río.