Catálogo de Tecnologías para Pequeños Productores Agropecuarios  
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Invernaderos familiares para la producción de verduras y hortalizas en la región andina

Descriptores      ¿qué significan?

Difusión: No hay información   Costo 1: hasta $200   Mano de obra 3: más de 10 jornales   Capacitación 3: más de 3 jornadas

Tema

Agricultura

Provincia/s relacionada/s

Chaco,
Jujuy,
Salta

Institución/es

API (Asociación para la Promoción Integral)

Palabras clave relacionadas

adobe,
alfalfa,
invernaderos,
riego,
rolo

Descripción

Hacia los finales de la década del '80 se observó una alta difusión de la propuesta de construcción de invernaderos para los pequeños productores de la Puna. Esto permitía obtener verdura fresca todo el año y hortalizas que en la zona no se dan por su susceptibilidad al frío (por ej. tomate y pimiento). Por su bajo costo y rápida construcción, la propuesta tecnológica se replicó bastante. A principios de la década del '90 fue común ver en cada comunidad uno o más invernaderos con el plástico roto y ya sin trabajar y otros abandonados a pesar de que la estructura (paredes, techo y plástico) se mantenía aún sana. El abandono de aquel modelo de invernaderos se debió a que no era adecuado a las condiciones ambientales de la región. Los principales problemas que enfrentaban se relacionaban con las altas temperaturas que se daban bajo cubierta, las heladas ocasionales y la facilidad con que se rompía el plástico debido a los fuertes vientos.

El Programa Agroforestal GTZ a través de sus técnicos de campo en la Puna (hoy integrantes de API) organizó en 1993 y 1994 algunos talleres a los que fueron convocados técnicos y productores. En estos encuentros se trató de encontrar una solución a los problemas más comunes que habían presentado los invernaderos construidos anteriormente. En el primer taller el Ingeniero Claure de La Paz, Bolivia nos hizo conocer el modelo "andino" diseñado por él y otros técnicos. En el segundo taller surgieron una cantidad de detalles prácticos de terminación útiles para hacer más duradera la estructura.

Desde el punto de vista constructivo, los invernaderos andinos consisten en una habitación de adobe de 6 x 10 m, un poco más grande de la pieza típica de las viviendas. En este caso, en lugar de techo de barro y paja, el techo es un plástico de invernaderos, atravesado transversalmente por 3 ó 4 franjas de paja que sombrean parcialmente la superficie de cultivo. Sobre una de las paredes (la que da al sur) de 10 m se construye un pasillo de 1,5 m de ancho con techo de barro y paja. Este pasillo se comunica a lo largo de la pared por pequeñas ventanas que permiten la circulación de aire de un ambiente a otro.

Su utilización no difiere significativamente del manejo de los invernaderos convencionales. Incluso, su manejo puede ser menos exigente.

Contexto de Uso

Desde un punto de vista ambiental, histórico y cultural, esta región está mucho más relacionada con el mundo andino de Bolivia y Perú que con el resto de la República Argentina. La propuesta tecnológica que aquí se presenta, se está implementando en la Puna Jujeña, que abarca el Norte y Oeste de la provincia, y se focaliza en el departamento de Yavi y en el Noroeste del departamento de Cochinoca. En la actualidad, esta tecnología está siendo usada por pequeños productores de la región andina.

Estos productores dedican la mayor parte de su superficie a la ganadería, concentrándose la agricultura en pequeños oasis de riego. La especie predominante es la ovina, cuya raza criolla lleva casi 500 años de adaptación a tan extremas condiciones climáticas, aunque con una muy baja productividad. En segundo lugar de importancia se encuentran las llamas, también muy adaptadas a la zona debido a que es una especie nativa. Estos productores, generalmente poseen pequeños rebaños de 50 a 300 ovejas y de 20 a 100 llamas. La dinámica ganadera es trashumante, moviéndose los animales por lo menos 2 veces al año en búsqueda de agua y alimento. Aún en el manejo diario, el ganado está en constante movimiento. En los meses de escasez de pastos, los puneños suelen suplementar la alimentación del gana- do con alfalfa que ellos mismos producen en parcelas con riego ubicadas en los vallecitos protegidos, o compran en los pueblos más cercanos a un altísimo costo. El aprovechamiento de los animales está dado principalmente en la extracción de la lana (en ovejas y llamas) y en la carne. Su producción es básicamente destinada al autoconsumo. No obstante, en algunos casos, la carne y la lana son comercializadas en las ciudades de La Quiaca y Abra Pampa, a donde son llevados para ser vendidos en las ferias regionales, en los mercados, o cambiados por mercaderías. La tenencia de la tierra en la Puna tiene una historia propia, que se ha prolongado desde la llegada de los españoles hasta nuestros días. Las guerras y las luchas por la tierra han sido una constante de la región hasta la mitad de este siglo. En la actualidad la tenencia de la tierra es precaria, ocupando en la mayoría de los casos terrenos fiscales. Durante siglos han persistido en esta región los mismos problemas sociales típicos de la cultura de la pobreza. Altos índices de mortalidad infantil y materna, desnutrición, enfermedades infecciosas, alcoholismo, familias numerosas, migración, deserción y fracaso escolar. Esta región presenta uno de los mayores valores de NBI del país.

Desde el punto de vista ambiental, esta región es un ancho y alto desierto, situado a más de 3.000 m.s.n.m. Se encuentra rodeada por altas cordilleras y atravesada por una gran cantidad de cerros. El clima es frío y seco con una gran amplitud térmica diaria. En invierno se alcanzan temperaturas de -20ºC. La temperatura media del año es de 9,4ºC. Sólo llueve tres meses al año, en época de verano y como máximo 300 mm. Las lluvias suelen se intensas y con altas variaciones anuales. A la sequedad del ambiente se le suma la fuerte radiación solar. Estas características, sumadas a la altura hacen de la Puna una de las pocas regiones del país sin periodos libres de heladas. Los suelos son incompletos, con una capa de guijarros, arenas y gravas de diverso tamaño y poca materia orgánica. La vegetación puneña típica es una estepa arbustiva baja con muy pocos pastos y una receptividad forrajera muy baja (1 oveja cada 6 ha en el 75% de la región). La escasa disponibilidad de agua es sin duda uno de los factores más limitantes para la productividad de estos ecosistemas, ya que no sólo son escasas las lluvias, sino que gran parte de ellas se pierde por escurrimiento y evaporación. Como consecuencia, la mayor parte de la Puna se ve limitada para las actividades productivas, salvo algunos microclimas ubicados en pequeños valles y quebradas, que al contar con cursos de agua permanente, permiten una mayor diversidad de actividades.

Desempeño

En general, esta tecnología es usada familiarmente y con muy buenos resultados. No obstante, sería necesario ajustar un poco más el modelo a fin de que se adecue mejor a la realidad socioproductiva de los pequeños productores de la región.

En general la dieta de verduras en la Puna está constituida por verduras que se obtienen en el propio predio. Por lo tanto, antes de que se construyera el invernadero andino, sólo consumían verduras durante el verano. En el mejor de los casos la verdura que hoy obtienen de los invernaderos durante el invierno, la debían comprar antes en el mercado. Si se compara el invernadero andino con el modelo convencional utilizado en la década del '80, es posible identificar una serie de diferencias. Entre las ventajas del invernadero andino se destacan que las temperaturas máximas no superan los 35°C contra 50°C de los invernaderos convencionales; las temperaturas mínimas no descienden por debajo de los 0°C contra -4°C del anterior modelo; los riegos se realizan cada 2 ó 3 días, mientras que los invernaderos tradicionales requerían riegos diarios; la incidencia de plagas y enfermedades es menor; mejor calidad de verduras y hortalizas; y la duración de plásticos y estructura (paredes y tirante) es mayor. Entre las desventajas del invernadero andino en relación al modelo anterior se destacan especialmente 2: es más costoso, y su construcción demanda una mayor cantidad de mano de obra.

Adaptación

Esta tecnología es suficientemente flexible como para adaptarse a distintas situaciones socioproductivas. Respetando los principios físicos que caracterizan su diseño, en estas mismas regiones podría reemplazarse el film plástico por placas de policarbonato. Esta modificación permitiría mejorar la terminación de los invernaderos aunque aumentaría su costo de una manera significativa

Costo

La construcción del invernadero andino (6 x 10 m) demanda la disponibilidad de insumos productivos provenientes no sólo del interior de sus sistemas productivos, sino también del mercado. Entre estos últimos se destacan el plástico para invernaderos (LDT con tratamiento UV), postes de 1,80 m, clavos, alambre para atar, tirantes de madera de 6 m de largo y 1 puerta. Entre los insumos que se pueden obtener en las unidades de producción de los pequeños productores se incluyen 350 cañas huecas, paja y barro para el techo, adobes, y piedra para los cimientos. La construcción del invernadero andino demanda entre 15 y 20 jornales. Una vez en funcionamiento, su atención demanda sólo 0,25 jornales/día.

Una vez construido, la operación de los invernaderos andinos requiere muy pocos insumos externos. La renovación cada 3 años del plástico (aproximadamente $50) es prácticamente la única erogación monetaria que deben hacer los productores. Salvo el plástico que se desecha al final de su vida útil, los invernaderos no producen ningún tipo de desechos indeseables.

Los invernaderos aquí propuestos constituyen una tecnología diseñada para pequeños productores de regiones áridas y semiáridas con alta insolación. La única limitante para su difusión se relaciona con aquellas situaciones en las cuales no se observe una necesidad sentida de consumir una mayor cantidad y diversidad de verduras y hortalizas.

Resultados esperados

La principal ventaja que se observa a partir de este tipo de tecnología se refiere especialmente a la mejor nutrición de la familia rural a partir del aumento en la cantidad y diversidad de la dieta familiar. Si bien las hortalizas y verduras obtenidas no son producidas para el mercado, el uso de los invernaderos permite mejorar el ingreso de los productores de una manera indirecta. Esto se debe a las menores erogaciones que deben realizar las familias para abastecerse de productos de huerta.

Los invernaderos andinos no producen impactos sociales ni ambientales adversos.

Descriptores      ¿qué significan?

Difusión: No hay información   Costo 1: hasta $200   Mano de obra 3: más de 10 jornales   Capacitación 3: más de 3 jornadas

Tema

Agricultura

Provincia/s relacionada/s

Chaco,
Jujuy,
Salta

Institución/es

API (Asociación para la Promoción Integral)

Palabras clave relacionadas

adobe,
alfalfa,
invernaderos,
riego,
rolo

Institución

Los Ing. Agr. Lorini y Claure de La Paz, Bolivia son los creadores de esta tecnología. Además de API, todas las organizaciones que componen la Red Puna difunden en la región este tipo de invernaderos. También existen otras Instituciones o Programas que lo han difundido en Jujuy y Salta.

La difusión de la tecnología se realiza a través de cartillas, capacitaciones y acompañamiento del proceso productivo. La implementación de este tipo de tecnología demanda la participación de los productores en una serie de capacitaciones específicas a lo largo del primer año de cultivo.

Para mayor información sobre las características de esta tecnología contactar a API. Esta ficha fue elaborada por Máximo Ezcurra.

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