Ya en algunas páginas web de defensores del medio ambiente que practican la lucha contra los organismos genéticamente modificados se ha comenzado a hablar de la Tecnología Zombie, como una derivación de la Tecnología Terminator, la cual expresamente ha sido prohibida por las Naciones Unidas. La ONU declaró una moratoria para los ensayos de campo y liberación comercial de eventos basados en la Tecnología Terminator, lo cual es una prohibición de hecho.
Pero mejor comencemos por exlicar qué es la Tecnología Terminator y qué llevó a la ONU a establecer dicha moratoria.
El desarrollo de nuevas variedades mejoradas de especies cultivables comercialmente lleva años y requiere montos de inversión de alta significación, que se incrementan considerablemente en la medida que se trabaje con ingeniería genética. Una de las claves para hacer el negocio rentable es que los agricultores estén obligados a utilizar una única vez la semilla comprada. Es decir, que no puedan sembrar semilla de su propia producción.
En el caso del maíz, sorgo, girasol, tomate, melón y otras especies, las empresas han aprovechado una característica biológica natural de estas especies (asociada a costos competitivos de producción de la semilla a vender) dado que las mismas pueden expresar el denominado vigor híbrido o heterosis. La semilla sembrada produce una planta de mejor rendimiento y superiores características agronómicas que los padres y que otras plantas de la misma especie “no híbridas”.
Al realizar autofecundaciones de una especie (como alguna de las nombradas) de plantas tomadas de una determinada población que posee ciertas características de interés, se observa en las primeras generaciones una depresión del vigor de las plantas (depresión por consanguineidas) hasta llegar a una línea pura, en estado homocigota y con la expresión estabilizada de los genes de las características útiles.
Luego al cruzar líneas puras que son homocigotas se logra, en muchos casos, semillas que producirán plantas de mejor rendimiento y superiores características agronómicas que los padres y que la población heterocigota que dió origen a las lineas puras. Sin embargo, la siembra de las semillas hijas de plantas híbridas no manifiestan las buenas características de los padres, bajando el rendimiento, la uniformidad y las deseadas características agronómicas. Es decir que de hecho y sin necesidad de ningún control policial, el agricultor está obligado a sembrar cada año una semilla comprada a la empresa desarrolladora.
Esto no sucede en especies autofecundas como la soja, el trigo o el arroz, donde los híbridos están todavía a nivel de laboratorio (soja), o no le han sacado una extraordinaria ventaja a las variedades (trigo, arroz), o todavía no se ha logrado producir semilla híbrida a costos razonables.
En consecuencia, para solucionar este último problema comercial se desarrolló una tecnología mediante ingeniería genética, que sus detractadores denominan Terminator, que hace que las semillas hijas de una semilla comprada sean estériles. Los genes estarían insertos en una planta que generaría una semilla con toxinas propias, que se autoenvenena o bien, los genes estarían repartidos en dos plantas que al cruzarse por polinización darían una “semilla suicida”.
La Tecnología Terminator. conocida como GURT (Genetic Use Restricted Technology) fue desarrollada por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la compañía de semillas de algodón Delta and Pine Land de Misisipí y la patentaron en el año 1998 bajo la norma Technology Protection System (Sistema de Protección Tecnológica). Las organizaciones ecologistas han indicado que inmediatamente se llevaron a cabo una treintena de patentamientos similares en otros países.
El conocimiento público de esta tecnología GURT generó un revuelo mundial basado, en primer término, en cuestiones morales dado que se obligaría a los agricultores pobres de los países pobres, que desde el comienzo de la agricultura han resembrado su propia semilla, a gastar en una nueva semilla cada campaña. Convengamos, para mantener alguna mínima ecuanimidad en la narración, que también resiembran su propia semilla agricultores ricos de países ricos, los cuales, como suele suceder con frecuencia, son los que ganan por aquello muy conocido de “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
Pero una cuestión que requiere un análisis muy cuidadoso, mesurado y objetivo es la posibilidad de que se contaminen, mediante el polen, los cultivos vecinos y las malezas o especies silvestres emparentadas genéticamente. Con el potencial peligro que una falla en la secuencia genética que activa la esterilización afecte a especies o variedades que no son el objetivo. Esto claramente puede insidir en la pérdida de biodiversidad silvestre o de variedades comerciales de la misma especie.
En el año 2000, la Conferencia de las Partes en el contexto del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU adoptó una moratoria sobre los ensayos de campo y el uso comercial de las tecnologías GURT’s, que dice:
“[el Convenio] recomienda que debido a la ausencia en el presente de datos fiables sobre las tecnologías de restricción de usos genéticos [GURT's], sin los que se carece de una base adecuada para evaluar sus posibles riesgos, las Partes [los países miembros] no deben aprobar productos que incorporen esas tecnologías para los ensayos sobre el terreno hasta que datos científicos adecuados puedan justificar esos ensayos, y para el uso comercial hasta que se hayan realizado evaluaciones científicas de forma transparente y se hayan comprobado las condiciones para su uso seguro y beneficioso en relación con, entre otras cosas, sus efectos ecológicos y socioeconómicos y cualquier efecto perjudicial para la diversidad biológica, la seguridad alimentaria y la salud humana.”
La moratoria se reafirmó en 2006 en la reunión del mismo Convenio en Curituba, Brasil.
En 1998, Monsanto intentó comprar a Delta & Pine Land incluyendo la patente ya mencionada y todo el conocimiento tecnológico sobre esterilización de semillas, pero una fuerte campaña en su contra hizo que desistiera en 1999. En ese momento Monsanto hizo pública una declaración que no usaría tecnología GURT en especies destinadas a alimentos, lo cual no fue bien tomada por los ambientalistas que no quedaron satisfechos por no haber incluido a todos los cultivos en general. Posteriores ampliaciones del compromiso tampoco conformaron.
En agosto de 2006 Monsanto anunció que compró a Delta & Pine Land incluyendo todo lo relacionado con la Tecnología Terminator lo que reavivó la batalla.
[seguiremos en un próximo post hablando de la Tecnología Zombie]