La Tecnología Zombie vendría detrás de la Tecnología Terminator – Parte II

[viene de: La Tecnología Zombie vendría detrás de la Tecnología Terminator - Parte I]

Ahora se está informando que se está trabajando en una tecnología que sus opositores denominan Zombie (de vuelta entre los muertos), que consiste en una manipulación genética que hace que la semilla no se autointoxique y se pueda cosechar viva como una semilla común. Aunque con una gran diferencia, para activar la germinación requerirá que se le aplique un producto químico que, obviamente, venderán en exclusividad las empresas desarrolladoras de las semillas. A esto se denomina esterilidad transgénica reversible.

La inquietud se manifestó a partir de los objetivos del Programa Transcontainer de la Comisión Europea, cuyo título completo es Developing efficient and stable biological containment systems for genetically modified plants (Desarrollo de sistemas de contención biológica eficientes y estables para plantas genéticamente modificadas). El programa se desarrolló entre el 1 de mayo de 2006 y el 30 de abril de 2009.

El objetivo del programa era promover la coexistencia de plantas OGM’s con plantas no-OGM’s (incluyendo la producción orgánica) en las especies vegetales de interés comercial para la agricultura europea. Para lo cual se requiere establecer estrategias de contención biológica para evitar que las OGM’s contaminen a las no-OGM’s. Estas prácticas deberán ser seguras para el medio ambiente, estables y comercialmente viables. Al mismo tiempo el Programa se proponía flexibilizar las normas legales de coexistencia de OGM’s y no-OGM’s.

La contención biológica son prácticas de ingeniería genética que buscan reducir en forma significativa la posibilidad de la transmisión no deseada de los genes modificados hacia cultivos convencionales y orgánicos y a las plantas silvestres o emparentadas.

Las tecnologías de contención biológica previstas en el Programa Transcontainer son: 1) transformación de plástidos [incorporación de los transgenes en plástidos de la planta, como el cloroplasto, en lugar de incorporarlos en el genoma nuclear de la planta], 2) anulación de la floración y 3) control de la transmisión a través de polen y semillas.

Consecuentemente con la última alternativa, las investigadores de las trece universidades europeas que integran el consorcio Transcontainer han tenido la opción de trabajar con tecnología del tipo GURT (Genetic Use Restricted Technology), aunque el programa aclara que su objetivo no es restringir el uso o propagación de cultivos sino utilizar estas tecnologías como herramientas de contención biológica, en base a que la FAO distingue entre dos tipos de tecnologías: V-GURT, de restricción general como la Terminator, y T-GURT de restricción específica que incluyen alguna manera de restaurar la fertilidad.

Si bien deja en claro e insiste que las investigaciones en fertilidad vegetal transgénica reversible tienen como objetivo la contención biológica, el programa no descarta que las mismas puedan eventualmente ser utilizadas para impedir que los agricultores guarden semillas de su propia producción para sembrar. A este hecho no le da mayor importancia para la agricultura europea dado que indica que las prácticas normales del agricultor europeo es renovar su semilla todos los años, pero reconoce que sí se podría afectar a los agricultores de países en desarrollo donde un porcentaje significativo retiene semillas para sembrar en la siguiente campaña.

Al mismo tiempo, el Programa aclara que las investigaciones que promueve no chocan con la moratoria establecida por la ONU dado que los OGM’s desarrollados por Transcontainer únicamente serán probados a nivel de laboratorio e invernaderos sin llegar a las pruebas de campo (que es lo que prohibe la moratoria) y que contribuirán a que las futuras decisiones sobre si la moratoria debe continuar o no tengan una mejor fundamentación.

Pero uno de los más graves problemas que presenta el desarrollo de los OGM’s es la falta de información pública verificable, lo cual es una de las causas de que todo se discuta y se vean problemas por todas partes. Las empresas comunican sus nuevos eventos cuando ya están listos para la evaluación previa a la liberación comercial. Tal vez esto sea entendible comercialmente desde el punto de vista de la protección a los derechos de la propiedad del desarrollador, pero atento a la sensibilidad pública del tema, tal vez convendría que la legislación obligue a informar de manera comprobable a mitad de camino sobre lo que se está haciendo.

Y menos entendible es que programas con fondos públicos como el Transcontainer, el cual tiene explícitamente entre sus objetivos la difusión pública de las investigaciones, no cumpla acabadamente con este objetivo.

Revisando la página web del Programa Transcontainer se describen en términos generales los tipos de investigaciones que apoyará pero no se encuentra un listado de los que efectivamente ha subsidiado. Y en la sección Publicaciones de Transcontainer aparecen únicamente los títulos de dos papers (que además hay que pagar para leer) y son trece universidades o instituciones de investigación de primer nivel que trabajaron tres años. ¿Y el resto de los papers? Posiblemente la mayor parte de las investigaciones están en curso, pero ¿no existen los informes parciales?

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