Envases amigables con el medio ambiente para alimentos

Como es sabido, el uso de envases plásticos sintéticos originados en el petroleo ha dado lugar a graves daños medioambientales debido a la falta total de posibilidades de degradación de estos materiales en plazos razonables. A tal punto es significativo el problema, que se ha producido un cambio de paradigma hacia la búsqueda de materiales biodegradables no contaminantes. En algunos casos, hasta se busca que los materiales que protegen a los alimentos puedan ser comestibles.

Las características deseables que se pretende de los bioplásticos son:

1.- Que se fabriquen a partir de recursos renovables (por ejemplo, almidón de mandioca o residuos de la agroindustria) reemplazando a los que provienen de recursos no renovables (petróleo).

2.- Que posean balance favorable desde el punto de vista de las emisiones de gases con efecto invernadero. Los bioplásticos requieren, por un lado, menos energía para su fabricación y, por otra parte, se ha determinado que emiten 0,75 kilos de dióxido de carbono por kilo del bioplástico, mientras que los plásticos sintéticos emiten 3,4 kilos de dióxido de carbono por kilo.

3.- Que sean compostables. Se busca que se puedan biodegradar en tamaños poco significativos, en un plazo que no supere los 90 días, sin dejar residuos tóxicos y puedan destinarse al abonado de los cultivos.

4.- Que sean reciclables, tanto mecánica o químicamente, o sea que puedan ser reutilizados sin dejar residuos.

5.- Que sean incinerables con una combustión más limpia, con menor emisión de CO2.

6.- Que tengan buen comportamiento en vertederos o basurales donde el ambiente de descomposición es anaeróbico. Se ha encontrado que muchas veces, luego de décadas, la basura degradable acumulada en estos sitios (incluyendo la materia orgánica), no se ha degradado como sería de esperar. Se ha determinado que el bajo nivel de degradación estaría asociado a escasa humedad dentro del cúmulo de basura. Si bien es poco probable que los bioplásticos se degraden si falta humedad, al menos se busca que tengan buen comportamiento en situaciones de escasez hídrica.

Entre los materiales probados o ya utilizados para fabricar films bioplásticos encontramos, por ejemplo: harina de mandioca, cera de abejas, cera carcauba, colágeno de origen animal, gluten de trigo, almidón de papa o maíz, aceite de soja o maíz, etc.

Esta introducción es para comentarles que un artículo científico recientemente publicado en el Journal Ciência e Tecnologia de Alimentos de junio de 2009 ofrece un ejemplo de un tipo de bioplástico.

Aplicação de filmes proteicos à base de soro de leite
Autores: Cristiana Maria Pedroso Yoshida y Aloísio José Antunes, ambos de la Universidade Estadual de Campinas – UNICAMP, Brasil.

Pero envases amigables con el medio ambiente también son aquellos que se elaboran a partir de residuos de algunos procesos agroindustriales; como por ejemplo, empleando el bagazo de la caña de azúcar, que son los restos que deja la extracción de la sacarosa. El bagazo puede destinarse a fabricar envases contenedores moldeados, que -entre otras propiedades- son resistentes al calor en un horno de microondas.

Lamentablemente, el actual nivel tecnológico y los costos de fabricación no permiten esperar en el corto plazo una eliminación total de los envases de plástico sintético.

Para tener un adecuado conocimiento de cual es la situación práctica actual en cuanto al uso y comercialización de envases amigables con el medio ambiente, lo mejor es entrar a una tienda que vende estos productos y revisar su oferta. Les aconsejamos que entren en el catálogo de la empresa inglesa LondonBioPackaging, donde los envases y otros productos que ofrecen han sido marcados con los correspondientes sellos ecológicos (ecolabels) según sus características.

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