Producción de metano según la especie animal

Los gases atmosféricos que incrementan el efecto invernadero son:  el dióxido de carbono, el metano, los óxidos de nitrógeno y los clorofluorocarbonos (existen otros, pero estos son sobre los que debemos prestar atención). El principal de ellos es el dióxido de carbono que llega a la atmósfera por efectos de la actividad humana (quema de combustibles fósiles y la tala de bosques que reduce el CO2 fijado en la materia orgánica).

El metano contribuye con el 15% del calentamiento global. Es uno de los gases que posee mayor capacidad de generar efecto invernadero (23 veces más que el C02), pero afortunadamente no se encuentra en grandes cantidades en la atmósfera, por lo que es muy importante no permitir que se incremente su presencia.

Una de las fuentes que lo genera es la producción animal, fundamentalmente la cría de rumiantes (bovinos, caprinos, ovinos, búfalos, camélidos). Esto animales digieren los alimentos mediante un proceso que se conoce como ‘fermentación  entérica’, donde los microorganismos presentes en el aparato digestivo (rumen) fermentan los alimentos. Esta fermentación libera hacia la atmósfera metano como subproducto. En los no rumiantes, la fermentación ocurre en el intestino grueso y las bacterias tienen una capacidad muy inferior de generar metano.

La cantidad de metano liberado dependerá del tipo de animal, del tipo y digestibilidad del alimento y del nivel de producción.

Asimismo, el manejo del estiércol es causante de emisiones de metano (y de óxido nitroso, otro de los gases de efecto invernadero).

Cuando el estiércol se maneja de forma que se descomponga en forma anaeróbica (lagunas o depósitos en feedlots, granjas lecheras, granjas porcinas, etc.), el resultado es la producción de metano. Por el contrario, cuando el estiércol se distribuye en el campo pues los animales pastorean en forma extensiva, sin estar en confinamiento, la descomposición es aeróbica con muy baja producción de metano.

Otra variable que afecta a la producción de metano es el tipo de alimento.  Los animales alimentados en confinamiento con raciones de alimentos concentrados altamente energéticas, producen un estiércol con el doble de capacidad de emisión de metano que el estiércol del ganado que consume forraje voluminoso.

Dado que el ser humano necesita contar en su dieta con la carne, la leche, los huevos, etc., y cada vez somos más los habitantes de la Tierra; es imposible pensar en restricciones a la producción animal para controlar las emisiones de este gas. Lo que se debería hacer, es investigar en profundidad la relación entre los animales de interés económico y la emisión de metano y orientar en consecuencia las políticas gubernamentales.

Al respecto, es útil leer la siguiente investigación, donde se ha comparado la emisión de gas metano en las deyecciones de cinco producciones animales: porcinos, bovinos de carne, cabras, gallinas ponedoras y pollos de engorde. Pero la comparación del impacto ambiental de cada especie no se hace en función de valores absolutos de liberación por animal, sino en relación con la cantidad del producto animal. Por lo que las conclusiones adquieren un valor práctico en política agropecuaria.

Produção animal e o meio ambiente: uma comparação entre potencial de emissão de metano dos dejetos e a quantidade de alimento produzido

Autores: Marco A. P. Orrico Júnior (I); Ana C. A. Orrico (II) y Jorge de Lucas Júnior (III)

(I) Doutorando em Zootecnia, Faculdade de Ciências Agrárias e Veterinárias, UNESP-Câmpus de Jaboticabal – SP, Brasil
(II) Profa.Adjunta da Faculdade de Ciências Agrárias, UFGD, Dourados – MS, Brasil
(III) Prof. Titular, Faculdade de Ciências Agrárias e Veterinárias, UNESP- Câmpus de Jaboticabal – SP, Brasil

Publicado en el Journal Engenharia Agrícola, vol.31 no.2, abr. 2011.

Los tipos de animales cuyas deyecciones fueron evaluadas son:

1 – Cerdos: desde el nacimiento hasta el momento del sacrificio con un peso final de 90 kg.

2 – Bovinos de carne: desde el destete hasta el sacrificio (520 kg), alimentados en confinamiento.

3 – Cabras: desde el destete hasta el sacrificio (30 kg), alimentadas en confinamiento.

4 – Gallinas de postura: evaluadas a lo largo de la fase de puesta, con una producción de huevos durante este período de 14,7 kg.

5 – Pollo de engorde: durante todo el ciclo de la cría, teniendo un peso final de 3,1 kg por ave.

Los resultados en litros de metano liberado por kg de producto animal producido, fueron:

1.- Cerdos: 177,82 litros de metano/kg de carne
2.- Bovinos de carne: 530,6 litros de metano/kg de carne
3.- Cabras: 316,69 litros de metano/kg de carne
4.- Gallinas ponedoras: 131,42 litros de metano/kg de huevos
5.- Pollos de engorde: 110,17 litros de metano/kg de carne

La primera conclusión evidente, es que la política gubernamental debería orientarse, desde los aspectos medioambientales del calentamiento global, a favorecer la producción avícola. Y la segunda conclusión que surge rápidamente, es que se deberían desalentar las producciones bovina y caprinas de carne.

Sin embargo existe una observación que debe tenerse en cuenta. Los resultados corresponden a producciones en confinamiento, donde las deyecciones son sometidas a la acción de un ambiente anaerobio y donde  se emplean alimentos concentrados con un mayor potencial de emisión de metano que las pasturas. Como ya se ha dicho, cuando los animales pastorean a campo abierto, los valores de producción de metano por kg de carne producida se reducen en forma drástica. En este caso, lo que convendría es desalentar la producción en confinamiento (feedlots).

Finalmente, para la producción de cerdos, que mayormente se trabaja bajo sistemas intensivos, y para los rumiantes que no pudieran producirse en forma extensiva, es conveniente implementar biodigestores para la producción de gas metano, él que podrá ser aprovechado en las mismas fincas mejorando el balance energético de las mismas.

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