Esclareciendo el Desorden de la Colonia Colapsada

A partir de 2006, los productores apícolas de EEUU, especialmente de los estados de California, Florida, Oklahoma y Texas, han estado informando de pérdidas muy significativas en sus colmenares debido a la desaparición de las abejas obreras recolectoras de alimentos, ya que las mismas no vuelven del campo quedando en la colmena la reina, las crías y las restantes abejas obreras jóvenes.

Desde hace muchos años ha sido común el reporte de casos de pérdida de población de colmenas, tanto en EEUU como en otros países de América y Europa, incluso en Taiwán e India. Pero no de la gravedad y características de lo mencionado en el párrafo anterior.

Por este motivo al problema aparecido en EEUU se le dio un nombre específico: Síndrome del Desorden de la Colonia Colapsada [Colony Collapse Disorder (CCD)].

Y como generalmente ocurre ante una cuestión inesperada y desconocida, se dieron todo tipo de explicaciones de las causas, con poco o con nada de fundamento.

Vale leer lo que se dice en un artículo en Wikipedia sobre el CCD, que al día de hoy todavía no ha sido actualizado:

“La causa o causas del síndrome no se comprenden bien, aunque muchas autoridades en la materia atribuyen el problema a factores bióticos, como los ácaros Varroa o a otras enfermedades de las abejas, incluyendo la Nosema apis o el virus de parálisis aguda de Israel. También se han propuesto como causas el estrés por cambios en el entorno, desnutrición o pesticidas, por ejemplo neonicotinoides como el imidacloprid, y la apicultura migratoria o trashumante. De forma más especulativa, se ha aludido a radiación de teléfonos móviles, y a cosechas modificadas genéticamente para incorporar un control de plagas, aunque no hay pruebas para ninguna de estas dos posibilidades. También se ha sugerido que la causa puede ser una combinación de factores.”

Recientemente fue publicada una investigación que lleva claridad para entender este problema y que seguramente servirá para proponer medidas de control con fundamento científico.

A New Threat to Honey Bees, the Parasitic Phorid Fly Apocephalus borealis

Autores: Andrew Core (1), Charles Runckel (2), Jonathan Ivers (1), Christopher Quock (1), Travis Siapno (1), Seraphina DeNault (1), Brian Brown (3), Joseph DeRisi (2), Christopher D. Smith (1), John Hafernik (1)

(1) Department of Biology, San Francisco State University, San Francisco.
(2) Department of Biochemistry and Biophysics, University of California, San Francisco.
(3) Entomology Section, Natural History Museum of Los Angeles County, Los Angeles.
Todos de California, EEUU.
Publicado online en PloS ONE, enero de 2012.

Los investigadores determinaron que las colonias fueron afectadas por la mosca fórida (orden Diptera, familia Phoridae) Apocephalus borealis, que son moscas parasitoides cuyas hembras ponen sus huevos en los cuerpos de las abejas obreras y cuando las larvas de las moscas se desarrollan, se trasladan internamente a la cabeza de la abeja alimentándose de los tejidos que ahí encuentra.

Otras especies del género Apocephalus parasitan hormigas, avispas, arañas y escarabajos de manera similar. Al morir el animal parasitado, se separa la cabeza del resto del cuerpo por lo que las moscas fóridas Apocephalus se las conoce como decapitadoras.

El hecho de atacar el cerebro de las abejas hace que estas actúen con desorientación y de forma anormal, volando de noche sin encontrar el camino de retorno a la colmena hasta morir. Por lo que una infestación masiva de una colmena por parte de A. borealis hace el efecto de colmena abandonada por sus obreras.

Aquí tendríamos un caso donde las especies de moscas fóridas que parasitan hormigas son útiles y realizan un control biológico natural, mientras que la mosca fórida A. borealis entraría bajo de definición de plaga.

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