La planta de tabaco como biocombustible

Son suficientemente conocidos los problemas a la salud que ocasiona el fumar, lo que ha llevado a numerosos programas nacionales para el control y desaliento de este hábito. El enemigo fundamental de estos programas anti-tabaco son las empresas elaboradoras de cigarrillos, cigarros, habanos, etc., con la colaboración forzada de los gobiernos y organizaciones de productores de las regiones donde se cultiva el tabaco. El cultivo del tabaco está muy ligado a la pobreza rural.

Para muchos campesinos de escasos recursos, la reducción de la demanda de tabaco es un problema muy serio. Han cultivado tabaco toda su vida y no es fácil reconvertirlos hacia otras producciones. Se encuentran en áreas generalmente óptimas para este cultivo, que les entrega algún ingreso escaso pero suficiente como para seguir viviendo (… en la pobreza), aunque muy superior a otras alternativas que lo sustituyan.

La cuestión del tabaco no sólo es un problema social a partir de los daños a la salud pública, sino también es un problema social enmarcado en la pobreza de quienes lo cultivan.

Por lo tanto les acercamos una buena noticias sobre una investigación, que de ser exitosa, en el futuro podría cambiar la relación de fuerzas en la cadena del tabaco al perder las fábricas el apoyo del sector productor.

En el Laboratorio Berkeley del Departamento de Energía de los Estados Unidos se está realizando un trabajo de biotecnología para que la planta de tabaco sea generadora de biocombustibles.

Desde ya que hoy muchas biomasas tratadas con microorganismos fermentativos producen azúcares que llevan a obtener alcohol.

Lo que ahora se está buscando son plantas que salteen algunos pasos químicos que llevan al combustible biológico. Es decir, que sean más eficientes y más rentables, reduciendo los costos de producción.

Se buscan plantas que ya produzcan el biocombustible en sus células y que se lo pueda extraer en forma casi directa.

La ingeniería genética practicada emplea genes de cianobacterias para obtener alcanos en las células de las plantas de tabaco y genes de algas verdes, para isoprenoides. Los alcanos y los isoprenoides son dos clases de hidrocarburos.

Los objetivos técnicos son lograr a más tardar en dos años una planta cuyo 20/30% de peso sea un hidrocarburo, con lo cual se estima que unos 1000 acres generarán un millón de galones de combustible (en números redondos, unas 400 ha producirán unos 3,7 millones de litros de combustible).

En esta noticia hay otra buena noticia para los productores agrícolas, y es que la utilización de genes de algas en tabaco para reducir los pasos hasta llegar al biocombustible, también podrá ser empleada en otras especies, lo que abaratará el costo de producción y aumentará la rentabilidad del negocio.

La noticia original se encuentra entrando en:
http://newscenter.lbl.gov/feature-stories/2012/02/23/tobacco-biofuels/

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