Efectos positivos y negativos del Cambio Climático en la agricultura

En el año 2012, casi el 40% de la población mundial de 6,7 mil millones de personas tenía una dependencia directa de la agricultura como medio de vida y, obviamente, el total de la población mundial es directa o indirectamente dependiente de la agricultura a través del consumo de alimentos y de derivados industriales del sector, tales como fibras textiles, agrocombustibles, cueros, medicamentos naturales, etc.

Por lo que, todo aquello que pueda afectar de alguna manera al sector agrícola es estudiado y monitoreado por organismos gubernamentales y/o de investigación. Uno de los problemas de mayor relevancia y de amplia difusión actual es el denominado Cambio Climático, debido al exceso de gases de efecto invernadero que se incorporan a la atmósfera a causa de la actividad humana, ya sea por la industria, el esparcimiento, la urbanización, la producción de alimentos u otras.

Mucho se ha escrito últimamente sobre esta cuestión, tanto a nivel científico como de divulgación. En este último caso, para concientizar a la población sobre los riesgos para la humanidad de seguir emitiendo en forma descontrolada gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Sin embargo, se ha cargado mucha tinta sobre las consecuencias perjudiciales de este problema y poco se ha dicho que no necesariamente el aumento de los gases de efecto invernadero será algo negativo para todos. Algunas regiones tal vez se vean beneficiadas; así como otras definitivamente serán perjudicadas.

¿Cómo será el balance global? ¿La mejora productiva en algunas zonas podrá compensar la pérdida en otras para que no falten alimentos en el mundo? Parece que todavía no se sabe lo suficiente como para que tengamos una respuesta con fundamentos.

Dada la cantidad de información que circula, nos pareció interesante traer aquí un resumen muy claro de los posibles efectos del Cambio Climático sobre la agricultura, tomado de un artículo de la United States Environmental Protection Agency: Agriculture and Food Supply: Climate change, health and environmental effects.

Los efectos serían (escrito mayormente en tiempo verbal potencial, dado lo mucho que falta por conocer):

  • Aumentará la temperatura media de la Tierra que se traduciría en: a) mayores rendimientos de los cultivos en las regiones templadas de latitudes altas debido a la prolongación de la temporada de cultivo; b) se reduciría el rendimiento agrícola en las regiones tropicales y subtropicales de latitudes bajas, donde el calor del verano limitará la productividad y c) se espera una reducción de la productividad debido a un aumento en las tasas de evaporación del suelo, o sea, menos agua disponible para los cultivos.
  • Se producirán cambio en la cantidad y en los patrones de caída de las lluvias que afectará las tasas de erosión del suelo y en la humedad del suelo, factores que son importantes para el rendimiento de los cultivos. Las precipitaciones aumentarán en las latitudes altas pudiendo mejorar los rendimientos, y disminuirán en la mayoría de las regiones subtropicales de latitudes bajas (en algunos casos hasta en un 20%), dando lugar a largos períodos de sequía.
  • El aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2 incrementarán y mejorarán el crecimiento de algunos cultivos, pero otros aspectos del Cambio Climático, como por ejemplo las altas temperaturas y los cambios en las precipitaciones, podrían llegar a compensar cualquier efecto beneficioso del aumento de los niveles de CO2. Así se sabe por ensayos, que al duplicarse el nivel de CO2, los rendimientos del trigo y de la soja aumentarán un 20% y los del maíz un 10%, pero el aumento de la temperatura haría que los cultivos crezcan más rápido con menores posibilidades de acumular materia seca y, consecuentemente, podría haber caída de los rendimientos. Dependerá de cual de los dos factores (aumento de CO2 o aumento de temperatura) predomina sobre el otro. Pero asimismo, la mayor temperatura no siempre traerá consecuencias negativas, ya que las especies agrícolas que ahora son sembradas en áreas que presentan temperaturas inferiores a las óptimas para el desarrollo del cultivo, aumentarán su rendimiento al acercarse la temperatura a dicho óptimo. Por lo tanto, en algunas regiones, el aumento del CO2 acompañado por el aumento de la temperatura hasta alcanzar el rango óptimo que necesita el cultivo, permitirá el incremento de los rendimientos.
  • Los niveles de contaminación de ozono troposférico, ozono “malo”, que puede dañar los tejidos vivos y afectar a ciertos materiales, pueden aumentar debido al incremento de las emisiones de CO2. Esto podría dar lugar a temperaturas más altas que compensen el aumento del crecimiento de los cultivos resultantes de niveles más altos de CO2.
  • Los cambios en la frecuencia y severidad de las olas de calor, sequías, inundaciones y huracanes son un factor incierto que influirán potencialmente en forma negativa en la agricultura.
  • También los cambios climáticos afectarán a los sistemas agrícolas debido a la aparición de nuevas malezas, plagas y enfermedades. Esto podría llevar al uso de mayor cantidad de agroquímicos dañando la salud humana.
  • La mayor cantidad e intensidad de las olas de calor afectarán directa o indirectamente al ganado por mortalidad de animales, vulnerabilidad a enfermedades, reducción de la fertilidad y de la producción de leche. Las olas de calor, el aumento estival de las temperaturas y las sequías reducen la cantidad de pastos de calidad para el ganado. Aunque sería de esperar que el aumento de CO2 incremente la cantidad de forraje, esto no se ha podido probar en ensayos. Por el contrario, parece que niveles mayores de CO2 atmósférico disminuye la productividad de algunas pasturas. En consecuencia, se necesitarán mayores superficies forrajeras para producir la misma cantidad de carne y leche que en estos momentos.
  • El incremento de la temperatura de los mares y océanos desplazará hacia el norte a ciertas especies de valor pesquero que requieren temperaturas más frías para vivir. Por ejemplo, el bacalao del Atlántico Norte necesita temperaturas del agua por debajo de 12°C y ya las temperaturas del fondo del mar por encima de 8°C pueden reducir su capacidad de reproducirse y de sobrevivencia de los juveniles. Se espera que ésta sea una de las especies que emigre hacia aguas más frías del norte, lo que llevará competencia por los alimentos y espacio a las especies que actualmente habitan en estas aguas y que no tengan necesidad de desplazarse más al norte.
  • El aumento del CO2 incrementará la acidez del agua que podría dañar algunos mariscos por el debilitando de sus conchas debido a dificultades para el procesamiento del calcio. Al mismo tiempo, la acidez del agua podría afectar determinados ecosistemas del que dependen especies piscícolas o de mariscos.

De todo este conjunto de dudas, lo que queda claro es que se está esperando que las zonas que hoy concentran las grandes producciones agrícolas y ganaderas del mundo (el Corn Belt americano, el Cerrado brasilero, la Pampa Húmeda argentina, las llanuras ucranianas, etc.) perderán importancia en favor de zonas actualmente más frías de latitudes más altas y asimismo, las regiones tropicales tendrán mayores problemas productivos que los que ya tienen en estos momentos.

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