Predicción antes de la siembra de los fracasos de rendimiento de los cultivos

Pensemos cual sería el escenario, en cuanto a las decisiones productivas que debe tomar un agricultor, si supiera antes de sembrar -con razonable precisión- si su cosecha será exitosa o no.

Si el pronóstico es favorable, lo adecuado será que gaste más en mayor cantidad de insumos y de mejor calidad, pague más asesoramiento tecnológico y tome créditos y seguros que deberían ser más baratos por la mayor tranquilidad de no perder que tendrían las compañías crediticias y aseguradoras. El resultado sería un aumento considerable de los rendimientos.

Todo esto condicionado al hecho de que los proveedores de insumos ajustarán sus precios al alza ante la mayor demanda y que también los posibles compradores de la producción, al esperar un aumento de la oferta, ajustarán los precios a la baja. Finalmente, aunque la ecuación económica no termine tan favorable, al menos se podrá trabajar con un alto conocimiento de lo que se puede esperar en el futuro.

A la inversa, si el pronóstico no es bueno, el productor dará un paso atrás y gastará lo imprescindible o no sembrará, tratando de sobrevivir de la mejor manera posible ante la temporada mala que se le aproxima.

El resultado de una cosecha depende de variables climáticas, económicas y sociales. Sobre la primera de estas variables apareció un trabajo de investigación científica que permite ser optimista sobre la posibilidad de realizar predicciones acertadas.

Esta semana se publicó un artículo, que es el resultado de una investigación de un grupo de científicos del National Institute for Agro-Environmental Sciences de Tsukuba, Japón, que revisaron variables climáticas a nivel mundial antes de las cosecha de diversos cultivos y las correlacionaron con el rendimiento logrado en la temporada.

El equipo revisó retrospectivamente pronósticos de temperatura y precipitación y observaciones satelitales en el período 1983-2006.

Sus conclusiones son que se puede pronosticar pérdidas de moderadas a significativas con tres meses de anticipación, con adecuada precisión, en los cultivos de trigo y de arroz sembrados en una tercera parte de la superficie mundial. Y también, aunque con menores probabilidades de acertar, sobre los cultivos de soja y maíz. Si bien las pérdidas importantes son más fáciles de pronosticar, el modelo también permitiría detectar pérdidas futuras desde un 5% de la producción.

Prediction of seasonal climate-induced variations in global food production
Autores: Toshichika Iizumi y colegas.
Publicado en el Journal Nature Climate Change. en julio/13

¿Qué cambia con lo que hoy hacen los productores, vendedores de insumos, compañías de seguros, bancos, agentes comercializadores de la producción, etc? Ya que todos buscan y revisan los pronósticos de las instituciones de meteorología antes de la siembra.

La diferencia estaría: a) en la precisión del modelo desarrollado por los investigadores; b) en los resultados productivos que abarcarían a todos los países, especialmente a los grandes productores y c) en la especificidad de los pronósticos por cultivo.

Pero lo importante es que, de verificarse con otras investigaciones los resultados del mencionado trabajo, se habrá dado un buen paso para enfrentar al riesgo climático en la producción agrícola, previniendo sus efectos.

Aunque falta lo mas importante, que de ahora en adelante se realicen pronósticos con este modelo y se pueda determinar su eficacia.

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