La producción de sandías sin semilla es una actividad ideal para la Agricultura Familiar

Hablemos hoy de una actividad que no es nueva, ya que se la conoce desde hace unos 70 años: la producción de sandías con frutos sin semillas.

A tal punto no es nueva, que en México hay antecedentes de la siembra comercial de este tipo de sandía desde el año 1989, en España desde hace 30 años y en la ciudad de Knox City, Texas, que se ha autoproclamado como la Capital Mundial de la Sandía sin Semilla, todos los años celebran el Seedless Watermelon Festival y este año van por la versión número 25.

¿Qué se sabe sin dudas de la sandía sin semilla? Que la demanda es fuerte y siempre la gente, en el momento de elegir, prefiere a este tipo de sandía antes de comprar una con semillas. Salvo por un detalle: el precio. Los costos de la producción de los frutos sin semillas son mucho más altos que las con semillas y deben ser compensados con precios mayores. Los mayores costos están en la semilla y en la mano de obra. La semilla que producirá una planta con frutos sin semilla puede valer unas 5 veces más que las semillas de sandías híbridas con frutos con semillas y 60 veces más que las de sandías comunes de polinización abierta.

Para la producción de sandías con semilla en algunas áreas con alta pobreza rural, la mano de obra trabaja por retribuciones mínimas, la tierra no vale demasiado y la semilla para siembra, se reserva de la propia produccción (que vale casi nada) de una temporada a otra. En este caso, no se paga por nueva semilla, ya que las variedades son libres y de polinización abierta. Este cocktail hace que a la sandía sin semillas le cueste competir en plena temporada contra la sandía común, aunque le está yendo bastante bien, pues decididamente superan en preferencia a las con semillas.

La sandía sin semillas es producto de un manejo genético que no altera la secuencia genética de los cromosomas de la sandía, pero sí modifica la cantidad de cromosomas. Por lo tanto, no se la considera un organismo genéticamente modificado sino una hibridación, ya que los genes de ambos tipos de sandía son los mismos. Las sandías comunes tiene dos juegos de cromosomas (2n) y las sin semillas cuentan con tres (3n), pero los genes no han cambiado.

Traemos aquí el comentario de esta actividad como un ejemplo de una producción ideal para el desarrollo de la Agricultura Familiar, ya que requiere un alto nivel de mano de obra rural no especializada. Desde ya que también se requiere conocimiento científico para la producción de las semillas que se sembrarán para originar las sandías sin semillas, pero aquí es donde debe aparecer el apoyo gubernamental, mediante investigadores en genética que desarrollen los padres de las variedades sin semilla para una zona determinada objeto de un programa de Desarrollo Rural.

Comencemos hablando un poco y en forma muy simplificada sobre la tecnología de producción de estas plantas, la cual ya es muy conocida.

Las plantas normales de sandía son 2n, es decir que tienen dos juegos de cromosomas y son llamadas diploides. El proceso comienza obteniendo plantas a las que se les ha duplicado el número de cromosomas, por lo que son 4n y se las denominan tetraploides. Luego las plantas tetraploides se cruzan con variedades normales diploides y se obtienen semillas que al ser sembradas producirán plantas que tienen tres juegos de cromosomas (3n, triploides).

Las plantas triploides, al tener un juego impar de cromosomas, no producen óvulos ni polen viables dado que forman gametos defectuosos.Debido a que tienen tres juegos de cromosomas, durante la meiosis el apareamiento de los cromosomas homólogos ocurre al azar, en forma desequilibrada. Así habrá gametos que contarán con múltiples cromosomas o serán deficientes para uno o más cromosomas. En consecuencia, los individuos con estos problemas cromosómicos no podrán desarrollarse adecuadamente y serán altamente estériles.

Resumiendo, de 2n se lleva a 4n. Se cruzan 4n x 2n y se obtiene semilla de plantas 3n. Al sembrar la semilla 3n se logran individuos aparentemente normales, pero estériles.

Las plantas 3n que producirán frutos sin semillas llegan a generar los tejidos del ovario pero no lo desarrollan ya que, al no tener un óvulo viable, quedan como pequeños tejidos blandos en la carne del fruto, que no se sienten ni molestan al comer la sandía. Pero los procesos hormonales que se necesitan para el desarrollo de los frutos comienzan cuando las flores son polinizadas y en este caso, las plantas triploides también tienen polen inviable. Por lo que se requiere de alguna manera intercalar plantas de variedades 2n polinizadoras de las 3n, con todos los problemas de manejo que esto trae. También se ha trabajado con la aplicación de hormonas vegetales sobre las flores para reemplazar la acción del polen.

El manejo intercalado de dos tipos de plantas de sandías (las que producirán frutos sin semillas y las polinizadoras) obliga al uso de alta cantidad de mano de obra. Lo cual es un problema para una planteo empresario, pero en realidad es una ventaja para la Agricultura Familiar.

Las actividades “capital intensivo” son llevadas adelante generalmente por los sectores que cuentan con suficiente capital (empresas) y son de tipo extensivas con poco requerimiento de mano de obra. Todo se trata de mecanizar aumentando la superficie trabajada y el volumen para bajar el costo medio de lo producido.

Por el contrario, las actividades “mano de obra intensiva”, difíciles de mecanizar, son propias de los campesinos que carecen de capital y su único “capital” es su trabajo.

La etapa de la producción de las semillas a sembrar para obtener los frutos sin semillas es donde decididamente deben participar los agentes gubernamentales de investigación genética. Obtenida esta semilla cuyo costo de producción deberá ser subsidiado, los pequeños agricultores pueden seguir casi solos ya que, como dijimos, el cultivo cuenta con una buena demanda. Y lo que ya está claramente conocido, que los programas de Desarrollo Rural que son exitosos son aquellos que han pivoteado alrededor de una actividad rentable.

El trabajo de un genetista para obtener las semillas de las sandías sin semilla comienza por determinar las variedades con mejores aptitudes comerciales y agronómicas, que serán la base para la producción de los padres. Luego mediante un tratamiento químico con un alcaloide llamado colchicina, las plantas pasan de 2n a 4n. Pero la colchicina puede matar las plantas si no es aplicada adecuadamente, o bien, se pueden lograr plantas parcialmente diploides o tetraploides que deben ser eliminadas.

Se seleccionan las mejores plantas y luego de establecer que realmente son tetraploides, se las autofecunda para estabilizar la línea, lo cual puede llevar varias temporadas de trabajo. Las primeras generaciones de tetraploides producen pocas semillas por fruto y luego, se van incrementando las semillas hasta llegar a una línea tetraploide estabilizada, que será la madre de la semilla para la sandía sin semillas. Pero falta un problema. La línea tetraploide estabilizada puede tener algún porcentaje de ejemplares que regresan a ser diploides, por lo que cada año es necesario limpiar los cultivos de estas plantas fuera de tipo.

Como decíamos antes, este trabajo de producir semillas para lograr plantas de sandía sin semilla excede a las posibilidades de un grupo de campesinos, por lo que debe ser llevado adelante por un equipo genetista oficial.

Luego, los agricultores familiares recibirán la semilla a un costo subsidiado y para aprovecharlas al máximo, la deberán sembrar en pequeños contenedores para su posterior transplante definitivo al campo.

Se deberá tener en cuenta que muy cerca de cada planta que producirá sandías sin semilla debe estar sembrada una planta común. En este caso, para diferenciar los frutos fácilmente, los mismos deben ser muy diferentes; por ejemplo, si los frutos sin semilla son verde liso, los con semilla deben ser rayados. Los frutos con semillas también se cosecharán y podrán ser vendidos, pero lamentablemente los inconvenientes que trae esta asociación de cultivos no se reducen por la venta de estos frutos. Los frutos normales le quitan rendimiento a la variedad triploide, que es la que interesa producir y también sucede que las fechas de fructificación y el período de formación del fruto no coincidirán entre ambas, por lo que cuando los frutos con semillas estén listos para el mercado, el agricultor deberá entrar al lote a cosechar y, seguramente, dañará a las plantas triploides.

Por esto es que actualmente, algunas empresas semilleras comerciales que producen semillas para sandía sin semilla, también ofrecen líneas polinizadoras de poco desarrollo y de frutos descartables. Estas variedades polinizadoras cuyos frutos no se cosechan, al ofrecer plantas más pequeñas, compiten menos y se logra más rendimiento de frutos sin semillas.

Como ven, este cultivo tiene dos etapas bien marcadas si pretendemos que participe de algún programa de desarrollo rural. En la primera, el trabajo genético, es donde debe estar decididamente el apoyo de ONG’s o gobiernos. En la segunda etapa, con un poco de asesoramiento y asistencia en la comercialización, los agricultores deberían conseguir adecuados ingresos que compense monetariamente el esfuerzo.

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