Siembra de tomate con semilla de propia cosecha originada en un híbrido

En los cultivos donde se utilizan semillas de individuos híbridos (F1), el productor está tentado a utilizar las semillas cosechadas (F2) para las siguientes siembras, dado que el costo de sembrar híbridos es varias veces superior al costo de utilizar variedades de polinización abierta. Como ejemplo de esto, los productores mexicanos de tomate frecuentemente pagan más de los 0,50 centavos de dólar por cada semilla híbrida.

Sin embargo, la idea general fundamentada en prácticas a campo y en ensayos científicos es que las plantas derivadas en segunda (F2) o tercera (F3) generación de híbridos (F1) producen menores rendimientos y, al mismo tiempo, dispersan (segregan) las características cualitativas del producto que se comercializará (granos, frutos, biomasa). En los años 20 del siglo pasado, los granjeros de USA comenzaron a sembrar los primeros híbridos comerciales de maíz y ya encontraron que las plantas de la primera siembra eran homogéneas; pero en la siguiente generación, al utilizar la semilla de propia cosecha, las plantas eran muy heterogéneas y producían considerablemente un menor rendimiento que las plantas de la primera generación.

Pero es tan grande la diferencia entre lo que debe pagar el productor por cada tipo de semilla, que periódicamente aparecen nuevos ensayos para ver si existe la posibilidad de abaratar los costos productivos por el empleo de semilla F2 ó F3 de propia producción.

Les acercamos un artículo donde se evaluaron los rendimientos y las características agronómicas de los frutos de las plantas F1 y sus respectivas F2 de siete híbridos comerciales de tomate tipo Saladette de crecimiento indeterminado: Moctezuma, Cuauhtémoc, Espartaco y Cid de la empresa Harris Morgan; Sun 7705 de Nunhems; Loreto de Séminis y Reserva de Vilmorin.

Comportamiento agronómico de poblaciones F2 de híbridos de tomate
Autores: Enrique Hernández-Leal (1), Ricardo Lobato-Ortiz (1), J. Jesús García-Zavala(1), Delfino Reyes-López (2), Alonso Méndez-López (3), Olga Bonilla-Barrientos (1) y Aurelio Hernández-Bautista (1).
(1) Postgrado en Recursos Genéticos y Productividad-Genética, Colegio de Postgraduados, Campus Montecillo, Montecillo, Texcoco, Edo. de México, México.
(2) Facultad de Ingeniería Agrohidráulica, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, San Juan Acateno, Teziutlán, Puebla, México.
(3) Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo, Edo. de México, México.
Publicado en la Revista Fitotecnia Mexicana, Vol. 36(3) 2013

El objetivo del ensayo fue encontrar una solución para los pequeños productores que les permita abaratar sus costos de producción sembrando semillas F2. Sin embargo, el resultado terminó confirmando que es muy peligroso utilizar semilla F2 sin una adecuada evaluación previa.

De los siete híbridos que participaron del ensayo, solamente uno, el híbrido Loreto, no presentó una pérdida importante del rendimiento (-17,5%) ni de las características de calidad del fruto en la semilla F2, por lo que podría utilizarse reduciendo los costos sin afectar el resultado productivo de manera significativa. Salvo este híbrido, los restantes presentaron pérdidas del rendimiento de 41,1% a 66,1%.

Los híbridos Sun 7705 y Moctezuma tuvieron la mayor depresión endogámica, con reducciones en cantidad y calidad muy significaticas.

La situación menos favorable fue la del híbrido Moctezuma que presentó el mayor abatimiento del rendimiento de fruto y de sus componentes en la generación F2 con respecto a su F1, del orden de -65% en peso total de frutos, -36,4% en número total de frutos, -36,1 % en peso promedio del fruto individual, -17,3% en longitud y -13,7 % en diámetro. Luego el híbrido Sun 7705 presentó los siguientes valores: -66,1%, -30,5%, -23,6%, +1,7% y -11,9%, respectivamente.

Los autores concluyeron que hubo una amplia variación genética entre las generaciones filiales F1 y F2 de los híbridos, lo cual se reflejó en una amplia segregación en la forma del fruto y en sus características cuantitativas.

El ensayo permitió confirmar los inconvenientes que acarrea el uso de semilla F2, pero presenta excepciones que dependen del genotipo de la semilla F1. En consecuencia, si se pretende ayudar a los pequeños productores, lo mejor es seguir trabajando en nuevos ensayos para estar muy seguros antes de brindar una recomendación, que tal vez les cause perjuicios muy importantes. Incluso convendría repetir las pruebas sobre el híbrido Loreto para tener la total seguridad que las pérdidas de rendimiento en la F2 no son significativas.

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