La soja resistente al 2,4-D y los problemas en la salud humana que se vienen

Desde diciembre pasado, las organizaciones ambientalistas tiene nuevos motivos para estar más preocupadas por un organismo genéticamente modificado.

Hace ya unos años comenzaron los ensayos para la aprobación y liberación al mercado de soja y maíz transgénicos desarrollados por Dow AgroSciences y su socia, la empresa MS Technologies, los que cuentan en su genoma con tres eventos apilados denominados DAS-444O6-6, que otorgan a las plantas resistencia a los herbicidas glifosato, glufosinato de amonio y 2,4-D. Comercialmente se conocerán a estas variedades como líneas de soja o maiz Enlist E3.

El objetivo de este desarrollo es lograr plantas que al ser resistentes a distintos herbicidas permitan el control de las malezas que cada vez más aparecen como resistentes o tolerantes al glifosato. Según Monsanto, el glifosato ha llevado a generar 15 biotipos resistentes de las especies: Amaranthus palmeri (EE.UU), Amaranthus rudis (EE.UU), Ambrosia artemisiiifolia (EE.UU), Ambrosia trífida (EE.UU), Conyza bonariensis (Sudáfrica), Conyza Canadensis (EE.UU), Digitaria insularis (en Paraguay y en Brasil), Echinochloa colona (Australia), Eleusine indica (Malasia y Colombia), Euphoria heterophylla (Brasil), Lolium multiflorum (en Chile,Brasil, España, EE.UU y Argentina), Lolium rigidum (en Australia, EE.UU, Sudáfrica, Francia y España), Plantado lanceolada (Sudáfrica), Sorghum halepense (en Argentina y en EE.UU) y Uruchloa panicoides (Australia).

Además Dow está gestionando la aprobación de un herbicida que combina glifosato y 2,4-D, que denomina Enlist Duo, para aplicar sobre estas líneas de maíces y sojas resistentes y completar así, el paquete tecnológico.

El 2,4-D es el primero de los herbicidas que se utilizaron en forma masiva y tiene un largo historial negativo de problemas sobre la salud humana. Se lo ha asociado con distintos tipos de cánceres mortales, la enfermedad de Parkinson, alteraciones endocrinas y problemas reproductivos.

Fue desarrollado en forma secreta por los ejércitos de USA y Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial para eliminar los cultivos para alimentos de los alemanes y japoneses, y al terminar el conflicto fue liberado a la producción comercial civil.

Primero los ingleses descubrieron las propiedades herbicidas del MCPA, al trabajar con hormonas que regulan el crecimiento de las plantas; luego los estadounidenses sustituyeron el metil (M) por una molécula de cloro, obteniendo el herbicida 2,4-D, de menor costo y más eficiente.

También encontraron que agregando un tercer átomo de cloro se obtenía el 2,4,5-T, molécula aún más eficiente como herbicida que llega a matar árboles en poco tiempo, por lo que tenía un mejor uso militar. En 1945 se inició la venta comercial del 2,4-D y en 1948 la del 2,4,5-T y durante muchos años fueron los herbicidas más vendidos en Estados Unidos.

En 1962 comenzaron a difundirse en forma pública las primeras alertas sobre los problemas en la salud humana que traían estos dos herbicidas. Además, un herbicida compuesto de 2,4-D y 2,4,5-T se utilizó en forma generalizada durante muchos años en la Guerra de Vietnam para eliminar las formaciones boscosas que permitían esconderse a los miembros del ejército del VietCong y se lo conoció como Agente Naranja.

Un problema muy grave que tuvo el Agente Naranja es que en la fabricación del 2,4,5-T se producía también un contaminante muy tóxico (una dioxina), por lo que tanto vietnamitas como miembros de las fuerzas armadas estadounidenses que entraron en contacto con la mezcla de herbicidas sufrieron leucemia, linfoma no-Hodgkin (un cáncer de los glóbulos blancos), malformaciones, problemas en la piel, desórdenes metabólicos y cardiovasculares.

Desde 1979, distintas agrupaciones de veteranos de la guerra de Vietnam, así como de los pueblos afectados, hicieron reclamos con éxito ante las cortes de USA lo que permitió conocer que Dow Chemical ya sabía en 1964 que estaba produciendo el herbicida 2,4-5-T contaminado con una dioxina. Después de distintas batallas legales durante muchos años, las organizaciones ambientalistas consiguieron finalmente que el 2,4,5-T sea prohibido en la mayor parte del mundo.

Con el 2,4-D también se presentó una gran controversia acerca de su seguridad sobre la salud humana, aunque no llegó a ser prohibido pese a los esfuerzos realizados por muchas personas y organizaciones preocupadas por incrementos de casos de enfermedades muy serias para la salud humana en las áreas donde se aplica este herbicida.

Cuando se conoció que comenzaron los ensayos sobre el evento DAS-444O6-6, las organizaciones ambientalistas de USA hicieron llegar de inmediato sus comentarios muy negativos sobre el herbicida 2,4-D, lo que motivó que los estudios y ensayos para habilitar el evento se ampliaran, con las consecuentes demoras para su aprobación. En 2011 ya el USDA había dado una primera autorización, pero por las presiones volvió atrás para realizar nuevas consultas.

Se estima que el retraso en la aprobación lleva dos años. En 2012 Canadá ya había emitido su aprobación, pero este país se quedó a la espera de lo que resolviera los Estados Unidos. Sudáfrica aprobó en 2012 el maíz Enlist E3, pero son muy limitados los países que aceptan importar este grano.

En diciembre de 2013, la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) de Argentina aprobó la soja DAS-444O6-6, dictaminando que no representa riesgos para la salud ni para el ambiente, lo cual permite que el Ministerio de Agricultura de dicho país apruebe su entrada al mercado. Posiblemente en Argentina pase lo mismo que en Canadá, o sea, que la resolución final quede a la espera de lo que resuelva USA.

En Brasil, la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) que decide sobre las solicitudes de liberación comercial de cultivos transgénicos tiene todo resuelto para su habilitación comercial, y la empresa Dow AgroSciences había avisado que tenía todo listo para liberarla en 2013, pero todavía se está esperando.

Lo que desató las alarmas y la preocupación es que en diciembre/13, las organizaciones de USA encargadas de liberar estos nuevos maíces y sojas declararon que no han encontrado motivos para considerarlos no seguros para los seres humanos y el ambiente y que se preparan a aprobarlos y liberarlos comercialmente en forma definitiva en los próximos meses.

Desde ya que esta aprobación significará también la inmediata autorización por las respectivas autoridades nacionales para su distribución en Canadá, Brasil y Argentina.

Aquí nos caben algunas preguntas: ¿Cómo es posible que Dow haya desarrollado maíces y soja para ser tratados con 2,4-D, cuando este herbicida tiene un historial negro peor que el glifosato? Mucho más grave es esto si tenemos en cuenta que nunca se llegó a usar en los altos volúmenes que el glifosato se utiliza actualmente. ¿Qué pasará cuando se aplique tanta cantidad de 2,4-D como la actual cantidad de glifosato?

Interrogantes que se aclararán dentro de algunos años; y esperemos que Dow y todos los científicos que liberarán estos maíces y sojas tengan razón y se pueda demostrar que el 2,4-D es inocuo para la salud humana.

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