Uso de un identificador electrónico de malezas para reducir la cantidad de herbicida aplicado

El control de malezas en barbechos sin labranza a la espera de la siembra directa se viene realizando mediante la aplicación mayoritariamente del herbicida glifosato, lo que ha significado la aparición de poblaciones de especies vegetales con una menor susceptibilidad a este herbicida.

En consecuencia, han surgido nuevos herbicidas para utilizarlos solos o en mezcla con glifosato, lo que viene acompañado por el incremento, en algunos casos en forma muy significativa, del costo de producción. Al mismo tiempo, la sociedad en general está cada vez está más sensibilizada y preocupada por el excesivo uso de agroquímicos.

Una de las soluciones que la tecnología nos ha traído son los identificadores electrónicos de malezas, lo cual permite aplicar el herbicida exclusivamente cuando detecta alguna. O sea, el chorro de agua con el herbicida sale del pico únicamente si la maleza está presente.

Aplicación de herbicida con detector de  malezas
Aplicación de herbicida con detector de malezas (Imagen de www.weedit.com.au)

En el sentido opuesto pero bajo el mismo principio, también ya existen pulverizadoras de frutales que aplican insecticidas, acaricidas o fungicidas cuando un sensor identifica que la pulverizadora está pasando al lado de una planta frutal. O sea que no se aplica el agroquímico en el vacío; en una parte de la línea donde faltan plantas.

En el caso de los barbechos para siembra directa, toda planta que emerge es una maleza a los efectos prácticos. Por lo que es suficiente un detector de clorofila para establecer si la barra de la pulverizadora está pasando sobre un vegetal vivo, lo que acciona el chorro con el herbicida. Aquí no interesa conocer la especie adversa que se está eliminando ni si existe cultivo útil emergido a proteger. Todo vegetal vivo es maleza.

El objetivo de estos sensores es reducir la cantidad de herbicida aplicado; lo cual beneficia directamente al productor por la reducción de costos y, al mismo tiempo, la comunidad recibe los beneficios de una mejor sustentabilidad ambiental de la producción.

Las malezas son detectadas desde los 5 cm2 y los ensayos han demostrado que se puede llegar, según el tipo de barbecho, a ahorrar hasta el 90% del herbicida. Esto permite, con los costos bajo control, subir la dosis de los herbicidas para evitar que algunas malezas salgan indemnes, sin generar mayormente problemas ambientales.

El uso del detector de malezas está recomendado cuando existen claros en los lotes y la población de malezas es escasa o desapareja. Si el lote está totalmente cubierto con malezas, es preferible realizar una aplicación de cobertura total y, eventualmente, en una segunda aplicación, utilizar el detector de malezas.

El principio que utilizan los sensores es el hecho de que las plantas reaccionan principalmente a la luz roja, por lo que los sensores cuenta con una fuente activa de luz roja que brilla continuamente en dirección al suelo. El material vegetal vivo recibe esta luz y la clorofila de la planta absorbe parte de la luz roja y otra parte la rechaza en forma de luz infrarroja. Esta última vuelve al sensor como indicación de la existencia de material vegetal vivo; lo que activa la pulverizadora.

Esquema del funcionamiento del detector de  malezas
Esquema del funcionamiento del detector de malezas (Imagen de www.weedit.com.au)

Esta tecnología ya lleva más de 10 años en el mercado de distintos países, aunque requiere adaptaciones a las condiciones locales en cuanto a cantidad y tamaño de malezas y según el microrrelieve de la superficie, ya que todo esto puede distorsionar las lecturas.

Dos de las marcas internacionalmente difundidas son Weedit (Australia,  Argentina) y WeedSeeker (USA, Argentina, España).

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