Archivo de la etiqueta: alza de precios en alimentos

Pensamos que la especulación y no la sequía en USA es la causa principal de la suba de los precios de los granos

¿Qué ha pasado con los precios de los granos básicos en los últimos meses?. Del 2/06/12 al 9/08/12, apenas algo menos de dos meses y medio, los precios de exportación en dólares subieron el 24% para la soja, el 34% para el maíz y el 29% para el trigo pan. Valores impactantes causados por la actual sequía en USA, que están motivando artículos en la prensa e internet sobre los problemas que esto ya está acarreando a nivel mundial.

Por ejemplo, ayer se difundió un comunicado de prensa de la representación regional de la FAO en Santiago de Chile, donde expresa su preocupación por el alza de precios de ciertos productos alimentarios básicos como el trigo, la soja y el maíz, a causa de la sequía que azota a EE.UU., que si bien mejora la situación de los países productores (exportadores) también afecta muy significativamente a los países importadores netos de estos granos y está generando, para ambos, presiones inflacionarias y volatilidad en los precios que aumentan la incertidumbre sobre el comportamiento de los mercados internacionales de granos en el mediano plazo.

El comunicado agrega que este nuevo nivel de precios representa -en el corto plazo- un desafío adicional para aquellos países importadores netos de estos granos, en especial aquellos cuyas importaciones dependen de los EE.UU, como México, los países centroamericanos y caribeños. Estos países deberán reforzar sus políticas para ampliar la producción interna de alimentos básicos, diversificar sus fuentes de importaciones y reforzar sus sistemas de protección social.

No es la intención de este post criticar la posición de la FAO, ya que comentarios como éste son uno más de los que están apareciendo en las últimas semanas a causa del alza de los precios que en forma generalizada todos adjudican a la sequía de los EE.UU. Es simplemente un ejemplo de las recomendaciones que están apareciendo en los medios de prensa.

Pero, ¿es realmente la sequía la causante de la estampida de los precios? ¿O será la excusa para hacerlos subir? Lo que también nos lleva a preguntarnos ¿por qué todo el peso y el esfuerzo en esta coyuntura debe caer en los habitantes de los países importadores de alimentos?

Comencemos buscando información sobre la gravedad de la sequía. Desde ya que todo informe técnico sobre la situación climática en este momento marca una situación dramática. No hay dudas que la sequía existe y es grave a causa de la falta de lluvias acompañada por calores intensos como históricamente no se habían conocido en EEUU.

Pero vayamos a los reportes productivos para ver como incide la falta de agua más el calor sobre la producción.

Ayer, 10 de agosto, se actualizó el informe periódico del USDA denominado ‘Crop Production’, que contiene datos de producción, superficie sembrada, superficie cosechada, rendimiento, etc., definitivos o estimaciones (para las temporadas 2011 y 2012) para los cultivos de EE.UU. Es decir que, por ejemplo, en el caso de la soja y del maíz, se comparan datos pronosticados del 2012 con datos reales del 2011. Las estimaciones se realizan en base a la situación productiva hasta el 1/08/12.

Los evaluadores han estimado que entre los años 2011 y 2012, el maíz para grano bajaría su rendimiento promedio nacional de 9,24 a 7,74 tn/ha y la producción de todo el país caería de 313,9 a 273,8 millones de tn. Para la soja, el rendimiento se reduciría de 2,79 a 2,43 tn/ha y la producción de 83,2 a 73,3 tn/ha.

Todo esto significa que la caída de producción del maíz rondará el 13% (40,1 millones de tn) y la soja caería el 12% (9,9 millones de tn), ambos en relación al 2012. Como dijimos, otro de los productos básicos que complican la alimentación mundial es el trigo, pero en este caso se espera un aumento del 1% de la producción entre temporadas.

Como primera impresión, parecería que debería existir algún otro u otros motivos adicionales a la sequía de EE.UU. que afecten los precios -pese al dramatismo indiscutido de la situación climática-, ya que son cifras de pérdidas no menores, especialmente para el maíz y no tanto para la soja, pero no alcanzan, pensamos, a justificar las importantes y rápidas alzas de precios. En algunos artículos periodísticos también se agregan como causa del problema de los precios a la sequía en la Argentina de comienzos del año (soja y maíz) y/o a la sequía del año pasado en Rusia, Kazakhstan y Ucrania (trigo).

Por lo tanto, aquí se hace imprescindible entrar a considerar todos los datos de producción y de demanda a nivel global para avanzar en alguna conclusión con fundamentos.

Vayamos entonces a otro informe periódico del USDA que también fue actualizado durante el día de ayer: Es el World Agricultural Supply and Demand Estimates, donde se estima la oferta productiva y la demanda por cultivos y ganadería para EEUU y a nivel mundial, por países relevantes o por regiones.

Para no hacer demasiado largo este post, entremos directo al dato clave que resume para cada cultivo la situación de la producción mundial confrontada con la demanda. Este dato es el stock disponible al final de cada campaña.

El informe indica para cada cultivo y para tres campañas lo siguiente:

Stock final mundial para el trigo
Campaña 2010/11: 197,97 millones de tn
Campaña 2011/12 (estimada) 197,5 millones de tn
Campaña 2012/13 (proyectada a julio/13): 182,4 millones de tn

Stock final mundial para la soja
Campaña 2010/11: 70,19 millones de tn
Campaña 2011/12 (estimada) 51,94 millones de tn
Campaña 2012/13 (proyectada a julio/13): 55,66 millones de tn

Stock final mundial para el maíz para grano
Campaña 2010/11: 127,47 millones de tn
Campaña 2011/12 (estimada) 135,97 millones de tn
Campaña 2012/13 (proyectada a julio/13): 134,09 millones de tn

Por este lado, tampoco parecería surgir una explicación definitiva a la explosión de los precios. Y como se puede apreciar, las muy importantes pérdidas productivas de USA para esta campaña se diluyen cuando se engloban mundialmente la producción y la demanda.

Entremos ahora en la formación de los precios en el mercado.

Los mercados o bolsas de referencia de compra/venta de granos para el mundo están en EEUU y para estos productos son el de Kansas (trigo) y el de Chicago (soja, maíz). Y existen cinco factores principales que afectan los precios:

1.- las características coyunturales reales productivas o de la demanda, específicas de cada grano. Lo que ya hablamos arriba, que no parece que hubiera hoy una estrecha correlación entre la menor producción esperada en EEUU y la estampida de precios.

2.- las tasas de interés de los grandes países/regiones (especialmente de EEUU), ya que compiten con la compra/venta de granos por razones especulativas. Si las tasas suben, los precios de los granos deberían no acompañar la subida. Las alternativas más seguras hoy en día (los bonos de EEUU y de Alemania) ofrecen rendimientos cercanos a cero, por lo que éste es un factor que tira los precios hacia arriba y no hacia abajo, pero las tasas ya vienen bajas desde hace unos años y todo hace pensar que seguirán así un buen tiempo, por lo que no pueden estar incidido en esta subida que comenzó hace un par de meses.

3.- la relación de cambio entre el dólar y otras monedas. Cuando el dólar se devalúa, los precios de los granos suben y a la inversa cuando el dólar se revalúa. Esto es debido a que el dólar se utiliza como moneda de atracción para hacer todas las operaciones, ya que los mercados de Kansas y Chicago dominan el comercio mundial. Hace un año, se pagaba 1,45 dólares por Euro y hoy está a 1,23 dólares/euro, y todo hace pensar que el dólar tiene más camino hacia la revaluación que hacia la devaluación (por la debilidad del euro), por lo que es otro factor que también tira a la baja a los precios.

4.- las expectativas sobre situaciones futuras. Los precios de cada momento incorporan las expectativas futuras sobre la producción, la demanda, las tasas de interés y la tasa de cambio del dólar versus otras monedas. Es decir, que los tres factores anteriores inciden en los precios por lo que pasa en el momento de la transacción y por lo que se espera que de alguna manera pase en el futuro. Alguien que defienda a ultranza a las bolsas de comercio dirá que el mercado simplemente está anticipando una situación más grave para la sequía y que los operadores piensan que los daños serán más terribles que lo que ha estimado ayer el USDA con datos al 1 de agosto pasado.

5.- finalmente, otro factor que afecta los precios es la especulación. Cualquier libro elemental de texto, al hablar sobre los “jugadores” que participan en una bolsa de comercio de granos dice que existen tres tipos de participantes: i) los relacionados con la producción; van al mercado a vender lo que producen; ii) los relacionados con la demanda; se acercan a comprar en el mercado lo que van a utilizar en sus industrias e iii) los especuladores que participan del mercado para ganar dinero y no producen lo que venden ni van a utilizar lo que compran.

Aunque, convengamos, que la distinción entre estas categorías, en la mayor parte de las veces, no es algo claro y que los especuladores no llevan tatuado en la frente un rótulo que dice: ‘Soy un especulador’.

Así vemos que un productor actúa como un especulador cuando unos meses antes de la cosecha vende una producción que todavía no tiene, a un precio que piensa será mayor al que debería vender en el momento en que todos cosechen. Obviamente que si por el contrario pensara que los precios subirán a la cosecha, esperará hasta ese momento para vender. Las operaciones que se realizan entre la venta del grano fisico y las opciones de comprar o vender en el futuro pueden llegar a ser sumamente complejas para tomar o asegurar precios, tanto para la producción como para el consumo, lo que transforma definitivamente al productor agrícola y al industrial demandante en verdaderos especuladores.

Pero también se sabe que los mercados de granos no podrían existir sin la especulación ya que es la base para que exista suficiente volumen de dinero transado que permita establecer precios de referencia. El especulador es bienvenido en estos mercados por el dinero que trae a las operaciones.

Pero al mismo tiempo tiene un comportamiento socialmente peligroso, que es actuar como una manada. En general, los especuladores no compran o venden por que existe una causa que lo justifique, sino que compran o venden por que piensan que los restantes participantes del mercado también van a comprar (subirán los precios) o vender (bajarán los precios).

Hoy los participantes piensan que como existe una sequía en EE.UU. la mayoría comprará y los precios subirán. Pero el grueso de la cosecha de maíz y soja en EEUU se desarrollará en septiembre y octubre próximos, por lo que si no se agrava la situación climática y los primeros rendimientos confirman una situación no tan terrible productivamente, no sería de extrañar que “la manada” de especuladores salga tan rápido como entró, haciendo caer en picada los precios.

Este tipo de mercado, con una muy alta volatilidad, no le sirve a nadie en el mediano y largo plazo; ni a los países productores ni a los países consumidores. Y pensamos que en la volatilidad de los mercados es donde las instituciones y los gobiernos deberían poner la mira para reducirla.

Los especuladores deben ser bienvenidos a participar pero hasta un cierto límite. Y el límite es cuando su accionar es socialmente perjudicial. Como está ocurriendo en estos momentos, cuando hay tensiones inflacionarias y ya hay problemas de abastecimientos de alimentos básicos a poblaciones carenciadas.

Es nuestra opinión, que podemos discutir, que se deberían mejorar y aumentar las regulaciones de las bolsas de compra/venta de granos para desestimular la especulación, pero sin eliminarla totalmente.

Tal vez las recomendaciones que se están realizando a los países importadores para que aumenten la producción o diversifiquen sus fuentes de importaciones no tengan efectos prácticos a corto plazo. Si realmente estos países mejoran en estos aspectos en los años próximos, será a costa de un importante daño presente para sus habitantes (hambre y/o falta de bienestar).

Resumiendo, tanto los países importadores (afectados hoy) como los países exportadores (tal vez afectados en octubre próximo) debería presionar al gobierno de EEUU para que cambie las regulaciones de los mercados para disminuir su volatilidad. Que los mismos no pierdan su eficiencia para establecer los precios, pero que esto no sea a costa del hambre de muchos pueblos.