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Primer Congreso Binacional Apícola (Uruguay y Brasil)

Hemos recibido una gacetilla de prensa del Comité Organizador del 1er. Congreso Binacional Apícola, que se desarrollará del 16 al 18 de agosto de 2013 en la ciudad de Rivera, Uruguay.

Ha sido organizado por profesionales del sector apícola y funcionarios gubernamentales de Uruguay y Brasil; siendo los principales temas a tratar la nutrición apícola, la africanización de las abejas, la producción de miel en montes de eucaliptos, la sanidad en general y la nosemosis en particular (enfermedad específica en el norte uruguayo, que se dá en las áreas forestales), la acción de los agrotóxicos en el medio ambiente y en la apicultura.

Participarán conferencistas de Estados Unidos, Brasil, Argentina y Uruguay.

Los idiomas oficiales serán castellano y portugués y se contará con traducción simultánea durante la conferencia ‘Pérdida de colmenas: historia y análisis de sus posibles causas’, a cargo del Dr. Dennis van Engelsdorp, de la Universidad de Maryland, EEUU.

Más información e inscripciones escribiendo a: inscripciones.cbna@gmail.com

Esclareciendo el Desorden de la Colonia Colapsada

A partir de 2006, los productores apícolas de EEUU, especialmente de los estados de California, Florida, Oklahoma y Texas, han estado informando de pérdidas muy significativas en sus colmenares debido a la desaparición de las abejas obreras recolectoras de alimentos, ya que las mismas no vuelven del campo quedando en la colmena la reina, las crías y las restantes abejas obreras jóvenes.

Desde hace muchos años ha sido común el reporte de casos de pérdida de población de colmenas, tanto en EEUU como en otros países de América y Europa, incluso en Taiwán e India. Pero no de la gravedad y características de lo mencionado en el párrafo anterior.

Por este motivo al problema aparecido en EEUU se le dio un nombre específico: Síndrome del Desorden de la Colonia Colapsada [Colony Collapse Disorder (CCD)].

Y como generalmente ocurre ante una cuestión inesperada y desconocida, se dieron todo tipo de explicaciones de las causas, con poco o con nada de fundamento.

Vale leer lo que se dice en un artículo en Wikipedia sobre el CCD, que al día de hoy todavía no ha sido actualizado:

“La causa o causas del síndrome no se comprenden bien, aunque muchas autoridades en la materia atribuyen el problema a factores bióticos, como los ácaros Varroa o a otras enfermedades de las abejas, incluyendo la Nosema apis o el virus de parálisis aguda de Israel. También se han propuesto como causas el estrés por cambios en el entorno, desnutrición o pesticidas, por ejemplo neonicotinoides como el imidacloprid, y la apicultura migratoria o trashumante. De forma más especulativa, se ha aludido a radiación de teléfonos móviles, y a cosechas modificadas genéticamente para incorporar un control de plagas, aunque no hay pruebas para ninguna de estas dos posibilidades. También se ha sugerido que la causa puede ser una combinación de factores.”

Recientemente fue publicada una investigación que lleva claridad para entender este problema y que seguramente servirá para proponer medidas de control con fundamento científico.

A New Threat to Honey Bees, the Parasitic Phorid Fly Apocephalus borealis

Autores: Andrew Core (1), Charles Runckel (2), Jonathan Ivers (1), Christopher Quock (1), Travis Siapno (1), Seraphina DeNault (1), Brian Brown (3), Joseph DeRisi (2), Christopher D. Smith (1), John Hafernik (1)

(1) Department of Biology, San Francisco State University, San Francisco.
(2) Department of Biochemistry and Biophysics, University of California, San Francisco.
(3) Entomology Section, Natural History Museum of Los Angeles County, Los Angeles.
Todos de California, EEUU.
Publicado online en PloS ONE, enero de 2012.

Los investigadores determinaron que las colonias fueron afectadas por la mosca fórida (orden Diptera, familia Phoridae) Apocephalus borealis, que son moscas parasitoides cuyas hembras ponen sus huevos en los cuerpos de las abejas obreras y cuando las larvas de las moscas se desarrollan, se trasladan internamente a la cabeza de la abeja alimentándose de los tejidos que ahí encuentra.

Otras especies del género Apocephalus parasitan hormigas, avispas, arañas y escarabajos de manera similar. Al morir el animal parasitado, se separa la cabeza del resto del cuerpo por lo que las moscas fóridas Apocephalus se las conoce como decapitadoras.

El hecho de atacar el cerebro de las abejas hace que estas actúen con desorientación y de forma anormal, volando de noche sin encontrar el camino de retorno a la colmena hasta morir. Por lo que una infestación masiva de una colmena por parte de A. borealis hace el efecto de colmena abandonada por sus obreras.

Aquí tendríamos un caso donde las especies de moscas fóridas que parasitan hormigas son útiles y realizan un control biológico natural, mientras que la mosca fórida A. borealis entraría bajo de definición de plaga.

Nuevo tratamiento en experimentación contra la varroasis

La varroasis es producida por ácaros del género Varroa. El ácaro Varroa jacobsoni afecta a Apis cerana (abeja oriental o abeja asiática), el ácaro Varroa destructor actúa sobre Apis mellifera (abeja europea occidental) y finalmente, el ácaro Varroa rindereri parasita a la especie Apis koschevnikovi.

Estos ácaros cumplen su ciclo biológico en las celdas de los zánganos u obreras y luego absorben la hemolinfa de la abeja adulta disminuyendo su masa corporal. El ciclo comienza cuando las hembras de los ácaros ponen sus huevos en las celdas antes de que sean cerradas. Se cree que el ácaro hembra se guía por ésteres de ácidos grasos que las larvas de abejas emiten para identificar las celdas de obreras o de zánganos.

Las colmenas afectadas por varroasis deben ser tratadas dado que, de lo contrario, la acción de los ácaros puede terminar con la destrucción de todo el apiario.

Existen tres tipos de tratamientos:

1.- Los denominados alternativos, que son adecuados para producción orgánica, y que se basan en el uso de ácido fórmico, ácido láctico, ácido acético, ácido oxálico, mentol, thymol (extracto del tomillo, Thymus vulgaris), eucalyptol o alcanfor (de la madera del árbol Alcanforero).

2.- Productos químicos de síntesis: Fluvalinato, Flumetrina, Amitraz, Coumafos. Los cuales pueden dejar residuos tóxicos en la miel y en la cera y generar resistencia en los ácaros.

3.- Mediante aire caliente.

Dado que no existe ningún tratamiento que sea totalmente efectivo o que no ofrezca complicaciones secundarias, es que se sigue investigando para llegar a controlar a esta plaga.

Ahora, una nueva alternativa de control está siendo experimentanda por Peter E.A. Teal y asociados en la Unidad de Investigación de Química del ARS-USDA en Gainesville, USA, y es el uso de un cebo que atrae a los ácaros a un papel con pegamento. Ya se conocen las tiras impregnadas con insecticidas pero en este caso el punto diferente sería que el papel estaría impregnado por un atrayente inocuo en sí, pero asociado a un pegamento.

Las sustancias atrayentes utilizadas se mantienen en reserva dado que podrían integrar una patente de invención, pero los investigadores han indicado que los aromas serían similares a los utilizados por los ácaros para identificar a las abejas adultas y a sus formas juveniles.

Las primeras pruebas ha mostrado que entre un 35% y un 50% de los ácaros que predaban se desprendieron de las abejas y se pegaron en las trampas. En laboratorio, la atracción llegó al 60% de los ácaros.

No se han encontrado modificaciones en el comportamiento de las abejas por el uso de estos compuestos atrayentes en la colmena.

Fuente: ARS – USDA

Problemas en México con “el pequeño escarabajo de las colmenas”

En Tamaulipas están muy preocupados por la llegada de una plaga que ya se instaló en Guanajuato, la cual es muy agresiva para la producción apícola: “el pequeño escarabajo de las colmenas”, cuyo nombre científico es Aethina tumida.

Este insecto tiene su hábitat original en Sudáfrica donde si bien se lo puede encontrar en la mayoría de las colmenas no es considerado un problema significativo. Convive en equilibrio con la abeja africana posiblemente por la mayor agresividad de esta especie, que lo controla y no permite su superpoblación. Por el contrario, la abeja europea al ser más dócil estaría en desventaja ante el avance de este insecto. Además la abeja africana tiene el hábito de abandonar la colmena frente a la depredación, por lo que reinicia su vida en un nuevo alojamiento inicialmente libre de plagas.

En 1998 fue identificado en Florida, EEUU, donde se emitió la primera alarma sanitaria contra esta plaga. Requiere condiciones tropicales o subtropicales, aunque se expandió hacia zonas de Estados Unidos, Canadá y Australia de clima templado.

Puede multiplicarse en forma muy rápida en colonias infestadas, alimentándose de miel y de crías vivas y pudiendo llegar a destruir la colonia. Cuando el número de las larvas del escarabajo llega a un cierto nivel se detiene la cría de las abejas. Las larvas se alimentan de miel y crías vivas. Pero peor todavía es que defecan en la miel, lo que origina su fermentación y el olor no es agradable.

Su metamorfosis es completa, pasando por los estadios de huevo, larva, pupa y adulto.

Los huevos son de color blanco perlado, parecidos a los huevos de abeja, pero algo más pequeños (2/3 del tamaño). Son depositados en ranuras y cavidades en grupos irregulares.

La larva es el estadio dañino del insecto y tienen cierta semejanza con la polilla mayor de la cera (Galleria melonella). Terminando su etapa larval, los insectos bajan al suelo para establecerse en celdillas y empupar. Al llegar a adultos, vuelven a la colmena y las hembras comienzan a poner huevos unos siete días luego de emerger de la tierra.

No existe un control químico ni se justifican tratamientos preventivos, ya que esto no garantiza la inmunidad de la colmena.

Las acciones principales se relacionan con evitar que la plaga entre a una zona de producción y luego, ya instalada, el apicultor debe trabajar para impedir el acceso o la difusión en sus colonias.

1.- las colmenas débiles son el ambiente adecuado para la propagación de la plaga, por lo que es conveniente revisar el estado de las abejas reinas y cambiarlas si fuera necesario. Si las abejas no tratan de eliminar al escarabajo tanto en su forma de larva como adulta, entonces deben ser sustituidas. Una colmena fuerte es una buena defensa. No es conveniente realizar la práctica corriente de unir colmenas fuertes con débiles ya que seguramente estas últimas incorporarán al escarabajo.

2.- se debe tener cuidado de no agregar alzas infestadas en las colmenas, ya que se podría estar adicionando espacios donde los escarabajos podría desarrollarse lejos de las abejas protectoras.

3.- se deben mantener limpios los almacenes de miel de los alrededores de la colonia. Las alzas llenas de miel deben ser vaciadas y fundidos los opérculos en el menor tiempo posible. Los escarabajos pueden reproducirse rápidamente en miel almacenada.

4.- conviene cambiar de sitio las colmenas probando suelos, buscando aquellos que no sean los adecuados para que los escarabajos completen su ciclo. Las colmenas sedentarias son más atacadas que las que son trasladadas, ya que así se estaría cortando el ciclo vital del insecto. Las larvas necesitan pasar de la colmena al suelo para llegar a pupa, por lo que si este no es propicio pudiera ser una alternativa para disminuir la población localmente. Los suelos no adecuados son los demasiado secos, arenosos o mojados.

Noticia en: MetroNoticias de Tamaulipas

Otros enlaces en:
El pequeño escarabajo de las colmenas (Aethina tumida)
Wikipedia
Boletín Sagarpa