Malas noticias para los productores de palma aceitera

Dado que ahora en los EE.UU. los fabricantes de alimentos empaquetados tienen que declarar en la etiqueta la cantidad de ácidos grasos trans o grasas hidrogenadas, el Servicio de Investigación Agrícola (ARS-USDA) realizó un ensayo sobre aspectos del aceite de palma que inciden en la salud humana.

La cuestión es que al hidrogenar un aceite para convertirlo en un sucedáneo de la mantequilla, corrientemente denominado margarina, se crean los ácidos grasos trans que no son adecuados para la salud humana ya que aumentan los riesgos de enfermedades cardiovasculares.

El aceite de palma es obtenido del mesocarpio de la fruta de palmas de la especie Elaeis. La más importante es la palma africana (Elaeis guineensis), aunque también se produce mediante la palma americana nolí (Elaeis oleifera) y el corozo colorado (Elaeis odora). Este aceite es el segundo en cuanto a volumen producido en el mundo; siendo el primero el aceite de soja.

La investigación fue realizada por Alice H. Lichtenstein y otros científicos del Centro Jean Mayer de Investigación de Nutrición Humana del Envejecimiento mantenido por el Departamento de Agricultura de EE.UU. en la Universidad Tufts en Boston, Massachusetts.

Los investigadores llevaron a cabo un ensayo clínico diseñado para comparar—en cuanto al impacto en los factores de riesgo de la enfermedad cardíaca—el efecto de cuatro aceites diferentes comúnmente consumidos. En 15 voluntarios adultos se midió su nivel de colesterol al ingerir diversas dietas que incluían aceites hidrogenados. Se probó el aceite de soja parcialmente hidrogenado (con un nivel moderadamente alto de ácidos grasos trans); el aceite de palma (con un nivel alto de grasas saturadas); el aceite de colza (con un nivel alto de grasas monoinsaturadas) y el aceite de soja (con un nivel alto de grasas poliinsaturadas).

Las conclusiones fueron que el consumo de las dos dietas enriquecidas con niveles igualmente altos del aceite de palma o el aceite de soja aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En lo específico relacionado con el aceite de palma, los autores sugieren que no es un sucedáneo saludable de los ácidos grasos trans para utilización por el sector alimentario.

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