Nuevo tratamiento en experimentación contra la varroasis

La varroasis es producida por ácaros del género Varroa. El ácaro Varroa jacobsoni afecta a Apis cerana (abeja oriental o abeja asiática), el ácaro Varroa destructor actúa sobre Apis mellifera (abeja europea occidental) y finalmente, el ácaro Varroa rindereri parasita a la especie Apis koschevnikovi.

Estos ácaros cumplen su ciclo biológico en las celdas de los zánganos u obreras y luego absorben la hemolinfa de la abeja adulta disminuyendo su masa corporal. El ciclo comienza cuando las hembras de los ácaros ponen sus huevos en las celdas antes de que sean cerradas. Se cree que el ácaro hembra se guía por ésteres de ácidos grasos que las larvas de abejas emiten para identificar las celdas de obreras o de zánganos.

Las colmenas afectadas por varroasis deben ser tratadas dado que, de lo contrario, la acción de los ácaros puede terminar con la destrucción de todo el apiario.

Existen tres tipos de tratamientos:

1.- Los denominados alternativos, que son adecuados para producción orgánica, y que se basan en el uso de ácido fórmico, ácido láctico, ácido acético, ácido oxálico, mentol, thymol (extracto del tomillo, Thymus vulgaris), eucalyptol o alcanfor (de la madera del árbol Alcanforero).

2.- Productos químicos de síntesis: Fluvalinato, Flumetrina, Amitraz, Coumafos. Los cuales pueden dejar residuos tóxicos en la miel y en la cera y generar resistencia en los ácaros.

3.- Mediante aire caliente.

Dado que no existe ningún tratamiento que sea totalmente efectivo o que no ofrezca complicaciones secundarias, es que se sigue investigando para llegar a controlar a esta plaga.

Ahora, una nueva alternativa de control está siendo experimentanda por Peter E.A. Teal y asociados en la Unidad de Investigación de Química del ARS-USDA en Gainesville, USA, y es el uso de un cebo que atrae a los ácaros a un papel con pegamento. Ya se conocen las tiras impregnadas con insecticidas pero en este caso el punto diferente sería que el papel estaría impregnado por un atrayente inocuo en sí, pero asociado a un pegamento.

Las sustancias atrayentes utilizadas se mantienen en reserva dado que podrían integrar una patente de invención, pero los investigadores han indicado que los aromas serían similares a los utilizados por los ácaros para identificar a las abejas adultas y a sus formas juveniles.

Las primeras pruebas ha mostrado que entre un 35% y un 50% de los ácaros que predaban se desprendieron de las abejas y se pegaron en las trampas. En laboratorio, la atracción llegó al 60% de los ácaros.

No se han encontrado modificaciones en el comportamiento de las abejas por el uso de estos compuestos atrayentes en la colmena.

Fuente: ARS – USDA