Homenaje al Premio Nóbel de la Paz Norman Borlaug

Nota de Prensa

Homenaje In Memoriam de la Universidad Politécnica al Premio Nóbel de la Paz Norman Borlaug

Madrid, 7 de Octubre de 2009. La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (ETSIA) de la UPM acoge mañana, en sus instalaciones de Ciudad Universitaria, el acto con el que la Universidad Politécnica de Madrid quiere homenajear al agrónomo estadounidense y Premio Nóbel de la Paz en 1970, Norman Borlaug, recientemente fallecido a la edad de 95 años. El acto contará, en el eje central de su programa, con la conferencia “Norman Borlaug, un agrónomo que cambió el mundo. In Memoriam”, que impartirá el Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la ETSIA, Francisco García Olmedo, miembro de la Real Academia Europea, de la Real Academia de Ingeniería de España y del Colegio Libre de Eméritos.

La Universidad Politécnica brinda, de esta forma, tributo póstumo al que fuera nombrado Doctor Honoris Causa por esta Universidad en el año 2000 y que ha sido considerado por muchos el padre de la Revolución Verde y de la agricultura moderna.

Este agrónomo, especializado en patología vegetal, tuvo siempre la firme convicción de que no habría Paz en el mundo si en éste había hambre, por lo que Norman Borlaug dedicó plenamente su vida a la mejora genética vegetal (basada en la hibridación y en la selección convencional) como medio válido para reforzar la producción de alimentos.

De esta forma, Norman Borlaug innovó desde la década de los años cincuenta en el campo de la mejora genética vegetal para obtener variedades resistentes a plagas y enfermedades y con un mayor rendimiento productivo en comparación con las variedades precedentes, obteniendo variedades de semillas que paliaron la carestía de alimentos, al lograr introducirlas en países en vías de desarrollo. Estas investigaciones permitieron alcanzar la autosuficiencia en la producción agrícola en las poblaciones menos favorecidas del planeta (como India o Pakistán) consiguiendo, además, que se les facilitaran a estas zonas en desarrollo las semillas sin ningún tipo de coste. Estos logros, junto con otras innovaciones agrarias que contribuyeron a seguir paliando el hambre en el mundo, le valió en 1970 el reconocimiento unánime como premio Nóbel de la Paz.

Pese a que en su tiempo no se disponía de técnicas transgénicas, Norman Borlaug instó en los últimos años de su vida a las administraciones de los países a que apoyaran la investigación en este campo para lograr los mismos fines que él alcanzó durante su vida con la mejora genética convencional: Borlaug no consideraba a los transgénicos más que una nueva herramienta que perseguía los mismos objetivos que las técnicas de mejora tradicional (generar variedades más resistentes a las plagas, aumentar el rendimiento…) pero de una forma más eficaz y coherente que la hibridación y la selección convencionales.