Resultados favorables al uso del estiércol en relación al secuestro de carbono en el suelo

Se llevó a cabo un ensayo de fertilización de largo plazo que mostraría resultados favorables al uso del estiércol en relación al secuestro de carbono en el suelo, independientemente de si el manejo general del cultivo es orgánico o convencional.

El American Society of Agronomy publicó online el 31 de agosto pasado el siguiente artículo:

Consequences of Conventional versus Organic farming on Soil Carbon: Results from a 27-Year Field Experiment
Autores: Jens Leifeld, René Reiser y Hans-Rudolf Oberholzer del Agroscope Reckenholz-Tänikon Research Station ART, Reckenholzstrasse 191, 8046 Zurich, Switzerland

El ensayo se llevó a cabo en Therwil, Suiza, y a través de 27 años (1978 a 2004) se evaluó la existencia y dinámica del carbono orgánico en el suelo. El objetivo pretendido era conocer más profundamente la dinámica del carbono orgánico en el suelo según diferentes sistemas de cultivo y fertilización, bajo la hipótesis inicial de que no sería de esperar diferencias entre la agricultura orgánica y la convencional desde el punto de vista del secuestro de carbono, si ambas coinciden en la rotación de cultivos, la labranza y la cantidad y tipo de fertilización orgánica.

Se compararon parcelas:

1.- con fertilización orgánica (estiércol y purines) bajo:

1.1.- manejo convencional. También recibió fertilización mineral.
1.2.- manejo bio-orgánico. Bajo las recomendaciones de la producción orgánica. Con control mecánico de malezas.
1.3.- manejo bio-dinámico. Con adición de preparados bio-dinámicos; sin uso de pesticidas. Con control mecánico de malezas.

2.- con fertilización mineral exclusivamente. Según recomendaciones de manejo integrado.

3.- sin fertilización. Ni mineral ni orgánica en los 27 años que duró el ensayo.

Las especies cultivadas fueron papa (Solanum tuberosum), trigo de invierno (Tristicum aestivum), repollo blanco (Brassica oleracea), cebada (Hordeum vulgare), soja (Glycine max), maíz (Zea mays) para ensilaje, remolacha (Beta vulgaris) y forrajeras tales como Poa pratensis, Lolium perenne, Festuca pratensis, Dactylis glomerata, Trifolium repens y Trifolium pratense. Las mismas especies y variedades fueron cosechadas en todos los tratamientos.

La conclusión general fue que el carbono orgánico del suelo se redujo significativamente en la mayoría de las parcelas, pero no se encontró que la reducción estuviera relacionada con el sistema de fertilización o cultivo. No obstante que no hubiera diferencia estadísticamente significativa entre los sistemas de cultivo, el manejo convencional con fertilización mineral y no fertilizado produjo la mayor caída del stock de carbono orgánico.

Al mismo tiempo se encontró que la estabilización del estiércol mediante compostaje cumpliría un papel secundario o ninguno en la dinámica del carbono orgánico.

Finalmente, los investigadores piensan que el stock de carbono orgánico a través del tiempo estaría más relacionado con el stock inicial y con la textura del suelo y que no habría diferencias entre el manejo orgánico y el convencional, cuando a éste último se aplica fertilización con estiércol. Lo cual confirmaría de alguna manera la hipótesis previa de no esperar diferencias en los manejos si se aplica estiércol y son similares las rotaciones y las labranzas.