Rentabilidad de la producción de cereales en labranza mínima, convencional y orgánica

Siempre es bueno destacar ensayos de largo plazo (7 años) como el siguiente, donde se evaluó el rendimiento económico de la producción de cereales en un ambiente semiárido utilizando tres tipos de manejo: Labranza mínima, labranza convencional y producción orgánica.

Los ensayos se llevaron a cabo en secano, entre los años 1997-2003, en la localidad de Sádaba, Zaragoza, España, con una precipitación media durante dicho período de 197 ± 105 mm, desde la siembra hasta la cosecha.

El trabajo se publicó en el journal Scientia Agricola, Vol.66 Nº 5 de septiembre/octubre de 2009.

Economic evaluation of cereal cropping systems under semiarid conditions: minimum input, organic and conventional

Autores: Gabriel Pardo (I), Joaquín Aibar (II), José Cavero (III) y Carlos Zaragoza (IV)

(I) EUITA Universidad de Sevilla, Sevilla
(II) EPSH Universidad de Zaragoza, Ctra de Zaragoza, Huesca
(III) Estación Experimental Aula Dei/CSIC, Zaragoza
(IV) CITA – Dept. de Sanidad Vegetal – Gobierno de Aragón, Zaragoza

Se trabajó con una rotación integrada por barbecho-cebada-veza (Vicia sativa)-trigo duro, la cual es una modificación de las prácticas locales de rotar cereales y barbecho. La veza y la paja de cereales se incorporaron al suelo.

El sistema de labranza mínima incluyó el arado de vertedera, el laboreo con cultivador, siembra y cosecha; no se fertilizó ni se controlaron las malezas. En cultivo orgánico se fertilizó en forma orgánica y se controlaron mecánicamente las malezas; mientras que en el sistema convencional, se aplicaron fertilizantes químicos y se desmalezó mediante herbicidas. No se aplicaron fungicidas dado que las condiciones semiáridas no lo requieren.

Los autores observan que en ambientes semiáridos y con la rotación planteada, el laboreo mínimo reúne las condiciones para ser considerado también como producción orgánica, ya que mantiene la fertilidad del suelo mediante una rotación con leguminosas y enterrando los rastrojos y la paja del cereal. Por lo que el grano obtenido con este sistema también podría ser vendido en el mercado orgánico y se podrían obtener los subsidios gubernamentales correspondientes al sistema productivo orgánico.

También indican que pudiera suceder que no exista un mercado para el grano orgánico. Por lo que finalmente, al calcular la rentabilidad económica, evaluaron cinco alternativas: convencional, mínima labranza, mínima labranza (venta en mercado orgánico), producción orgánica y producción orgánica (venta en mercado convencional).

Analizando en primer término los rendimientos físicos, se comprobó que fueron similares para los tres sistemas de laboreo. No hubo diferencias significativas ni por el sistema de laboreo, ni por la especie cultivada ni por el año de siembra. Ver tabla.

La explicación estaría en el alto nivel de la fertilidad inicial del suelo y que la rotación evaluada es la adecuada para la zona, por lo que no se justificaría la fertilización ni el control de malezas, al menos desde el punto de vista productivo.

De acuerdo con el precio medio de los cereales durante los siete años del estudio y los costos de cada sistema, se hubieran necesitado 2.277 kg ha-1 de cereales para pagar los costos del sistema de labranza mínima, 2.517 kg ha-1 para el costo del laboreo orgánico y 3.409 kg ha-1 para cubrir el costo del sistema convencional. Sin embargo, los rendimientos promedios obtenidos fueron 2247 kg ha-1, 2234 kg ha-1 y 2220 kg ha-1, respectivamente; por lo que únicamente la labranza mínima se acerca a poder pagar sus costos a través de la venta del grano.

Al analizar la rentabilidad económica, se encontró que el más rentable era el laboreo mínimo, luego el orgánico y finalmente el convencional; pero con la salvedad ya anotada, que el ambiente semiárido hace que prácticamente la labranza mínima sea también un sistema de producción orgánico.

Por lo tanto, los autores recomiendan para la zona del estudio que se utilice la labranza mínima, llevándola a un manejo orgánico para vender el grano en el mercado orgánico y lograr los subsidios previstos para la agricultura ecológica.