Competitividad de olivares de baja y de alta densidad

En el siguiente trabajo se ha analizado la competitividad económica de olivares trabajados en forma tradicional en contraposición con olivares de mayor densidad de plantas. Si bien el artículo utiliza información de precios y rendimientos a partir de casos reales en España y Portugal, de la estructura de costos y el planteo técnico se puede extraer información útil para otras regiones productivas.

Incidencia del modo de explotación del olivo sobre la renta neta del olivicultor. Estrategias para el cultivo extensivo en el contexto de la posible ausencia de subvenciones

Autores: Juan Vilar Hernández (1)(2), María del Mar Velasco Gámez (1) y Raquel Puentes Poyatos(1)
(1) Departamento de Administración de Empresas, Contabilidad y Sociología. Universidad de Jaén. Campus de Las Lagunillas, Jaén-España
(2) GEA Westfalia Separator Ibérica, S.A. Centro de Desarrollo y Competencia para Aceite de Oliva P.I. Los Cerros. Cerámica, Úbeda – España

Publicado en la Revista Grasas y Aceites, Vol 61, No 4 (2010), España.

Los autores reconocen cuatro tipos de explotación de olivares: i) cultivo marginal, ii) tradicional, iii) intensivo y iv) superintensivo.

Los montes marginales son explotaciones semiabandonadas, generalmente en laderas de montañas, donde han sido plantadas muchos años atrás y no se las cuida porque las plantas se han ido muriendo. Por la falta de plantas tienen muy bajo rendimiento y casi nula rentabilidad; por lo que lo único que se hace es pasar a cosechar las aceitunas cuando el año viene favorable.

El sistema tradicional, son montes comerciales plantados en un marco muy amplio (70 a 100 plantas/ha) hace más de 100 años y son las típicas de encontrar en los países del Mediterráneo. El rendimiento oscila entre los 1.000 a los 4.000 Kg. por ha en secano y de 4.000 a 8.000 en regadío.

Se han examinado los números de una explotación tradicional ubicada en Chilluévar, Jaén, España, que ha recibido la subvención de la PAC en la campaña 2007/2008. Obtuvo una renta neta de 1.856 euros/ha (5,15%), de los cuales 765 euros correspondieron a la subvención, la cual alcanza para cubrir el 86% de los gastos de cosecha.

Los cultivos intensivos son plantaciones relativamente nuevas, por lo que han sido instaladas en tierras más adecuadas contemplando la alta inversión necesaria. La densidad de plantas va de 200 a 600 por ha y están perfectamente ubicadas en líneas, por lo que se mejora la recepción de la luz solar y aumentan las posibilidades de mecanización de las labores. La producción oscila de 5.000 a 6.000 Kg por ha en secano, y de 8.000 a 12.000 Kg por ha en riego.

Se analizó una explotación intensiva situada en el Término Municipal de Jaén, España, y otra en Fonte do Frades, Portugal. La primera ofreció una rentabilidad del 7,3%, mientras que la segunda llegó al 12,0%; con reducción significativa en ambos casos del gasto en la recolección.

Finalmente, los olivares superintensivos o de muy alta densidad cuentan con 800 a 1700 plantas por ha y pueden entregar una producción de 10.000 a 15.000 kg. En este caso es imprescindible el riego por goteo y son los sistemas más adecuados para grandes extensiones de producción, por sus posibilidades de mecanización y -consecuentemente- menor necesidad relativa de mano de obra. Su muy alta inversión inicial se contrapone a la precocidad de la producción y al alto rendimiento en los años ya estables.

Para este caso, la explotación analizada estaba ubicada en el Término Municipal Écija, España, y su rentabilidad fue de 8,9%.

Por último los autores realizan distintas consideraciones para que las explotaciones tradicionales puedan enfrentar la situación al ser las menos competitivas en rentabilidad, de poca viabilidad ante la reducción de las subvenciones, con problemas crecientes de falta de mano de obra para las tareas propias de la actividad y, por las variedades cultivadas, con la calidad de los aceites producidos no siempre adecuados a lo que el consumidor está exigiendo.