Problemas en la calidad de los tomates injertados

La técnica de la injertación de ciertas hortalizas como tomate, berenjena, sandía, pimiento y melón, ya es una práctica corriente donde parecería que casi todo está a favor. La limitante principal está en el coste de producción de cada una de las plántulas injertadas que serán transplantada, pero en las tierras con grandes problemas sanitarios es de esperar que los gastos adicionales sean ampliamente compensados por un mayor rendimiento.

A partir de una adecuada combinación ‘patrón-variedad’, los beneficios se originan en:

  • Tolerancia o resistencia a enfermedades. Esta técnica es una buena alternativa para eliminar el uso de fumigantes de suelo muy contaminates o, al menos, permite utilizar erradicantes de patógenos del suelo más amigables con el medio ambiente y que a veces no son tan efectivos.
  • Tolerancia o resistencia a diferentes formas de estrés abiótico: frío y salinidad. La sequía no tendría mayor interés ya que se trabaja con cultivos regados.
  • Mayor tamaño de los frutos.
  • Mayores rendimientos totales.

Los avances de esta técnica están orientados a dos aspectos: i) reducir los costos, para lo cual ya se trabaja comercialmente con máquinas injertadoras desarrolladas especialmente, e ii) en buscar las combinaciones ‘patrón-variedad’ óptimas.

La compatibilidad deseada va más allá de lo que ocurre en el callo del injerto ya que, por ejemplo, un pie muy vigoso en relación a la variedad puede llevar a producir plantas de muy alto desarrollo vegetativo pero de baja producción. Tampoco van bien pies muy resistentes a determinada enfermedad con variedades muy susceptibles a dicho problema.

Además hay referencias de que los frutos producidos en algunas combinaciones podrían tener sabores no agradables y diferentes a la variedad original sin injertar.

La recomendación general que se brinda para esta técnica, es no avanzar con un plan importante de uso de plantas injertadas hasta no realizar pequeñas pruebas con resultados favorables.

En el caso específico del tomate, los portainjertos utilizados provienen de híbridos intraespecíficos de Solanum lycopersicum (sinónimo de Lycopersicon esculentum), así como de híbridos interespecíficos ‘Solanum lycopersicum x Solanum habrochaites’. Esta última es una especie silvestre andina no comestible, de fruto verde con estrías, resistente a sequía, a Botrytis cinerea y mosca blanca y cuyo sinónimo es Lycopersicon hirsutum.

Los actuales portainjertos disponibles comercialmente en el mercado ofrecen resistencia o tolerancia a Fusarium, marchitez bacteriana, verticilosis, raíz corchosa, nematodes de agallas y determinadas virosis.

Todo venía bastante bien pero recientemente se publicó un ensayo que mostró que existe otra variable no considerada hasta este momento que debe observarse al usar plantas injertadas de tomate.

Se ha encontrado que la cantidad de antioxidantes que contienen los frutos puede disminuir en forma significativamente negativa según sea la combinación del injerto.

En Croacia se probaron tres portainjertos de tomate (He-man, Efialto, Maxifort) sobre los cuales se injertó un mismo híbrido productivo (Tamaris).

Efecto del injerto en las propiedades antioxidantes del tomate (Solanum lycopersicum L.)
Autores: I. Vinkovic Vrcek1, V. Samobor, M. Bojic, M. Medic-Saric, M. Vukobratovic, R. Erhatic, D. Horvat y Z. Matotan, todos de instituciones de investigación de Croacia.
Publicado en el Spanish Journal of Agricultural Research 2011 Vol. 9 Nº 3.

Por un lado se encontraron resultados favorables: el tamaño de los frutos de los tres injertos ensayados fue en promedio un 33,7% superior a los frutos del híbrido sin injertar y pese a que el peso por fruto se redujo en un 10%, las plantas injertadas llegaron a producir un rendimiento que resultó un 22% mayor. Lo cual es un dato nada despreciable.

Sin embargo, la cantidad de elementos antioxidantes en los frutos se redujeron. Es decir que disminuyó la calidad nutritiva de los tomates, lo cual es una mala señal para una hortaliza que sobresale por sus propiedades favorables hacia la salud humana.

  • Los compuestos fenólicos se redujeron en un 23%.
  • La vitamina C total se redujo en un 7%.
  • La actividad antioxidante también disminuyó en un 7%.
  • El licopene tuvo una reducción muy baja y estadísticamente no significativa.

En los tres primeros casos, las diferencias fueron estadísticamente significativas.

La conclusión es que se debe agregar una variable no considerada hasta ahora al efectuar el mejoramiento de los portainjertos y sus combinaciones con variedades o híbridos productivos. Ya se conocen algunas muy buenas combinaciones desde el punto de vista productivo; ahora habrá que revisarlas también desde el punto de la calidad de los frutos.

Para conocer los detalles del material de tomate utilizado en el ensayo, les indicamos las páginas web de los desarrolladores:

Portainjerto Efialto: Enza Zaden

Portainjerto Maxifort: De Ruiters Seeds (Monsanto)

Portainjerto He-man: Syngenta

Híbrido productivo Tamaris: Clause

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