Eliminación del ‘olor a verraco’ en cerdos no castrados mediante alimentación

En producción porcina existen buenas razones para castrar a los lechones machos que desde el nacimiento se destinarán a engordar. Por un lado, así se facilita el manejo de animales castrados menos agresivos. Y, por otra parte, se previene la aparición del fuerte sabor y olor en la carne, típico del macho entero, que la hace desagradable y es rechazada por el consumidor. Es un olor que se asemeja al olor de la orina, las heces y el sudor.

Este olor/sabor desagradable se conoce como ‘olor sexual’ u ‘olor a verraco‘ y se origina por la acumulación de androstenona y escatol en la grasa de los cerdos cuando llegan a la madurez sexual.

Cerda y sus lechones mamando
Cerda y sus lechones (Imagen: foter.com)

La androstenona es una feromona masculina que se elabora en los testículos de los cerdos machos cuando alcanzan la pubertad. Mientras que el escatol es un metabolito derivado de la actividad de las bacterias del intestino producido tanto por los machos como por las hembras, pero en los cerdos enteros los esteroides testiculares inhiben su descomposición en el hígado. La consecuencia es que el escatol se va acumulando en la grasa de los cerdos machos tras alcanzar la madurez sexual.

Lo tradicional ha sido castrar a los lechones en las primeras semanas de vida o bien, en algunos países se sacrifican a los animales a una edad temprana, antes que se haya acumulado suficiente androstenona y escatol en la grasa como para afectar negativamente el olor de la carne. El sacrificio temprano no siempre es posible pues para obtener ciertos productos de calidad como el jamón, se requiere que el animal haya acumulado una cierta cantidad de grasa.

Por razones de bienestar animal, la Unión Europea desde hace algunos años se ha venido oponiendo al castrado de los lechones e induciendo a los productores para que busquen otras alternativas que sean incruentas. Al mismo tiempo, grupos de consumidores y algunos locales de comidas se han opuesto a que se siga vendiendo carne procedente de animales castrados quirúrgicamente.

Todo esto ha llevado a que -finalmente- los productores hayan establecido voluntariamente que a partir del 1° de enero de 2018 se terminará el castrado quirúrgico de lechones en la UE.

Actualmente la alternativa más difundida es la vacunación de los cerdos (la immunocastración), lo cual reduce el tamaño de los testículos produciendo químicamente un resultado similar al castrado, aunque con un cierto porcentaje de fallas que obliga a la revacunación.

Mediante dos inyecciones se immuniza a los animales contra las hormonas LH o bien GnRH o LHRH, de las que se deriva la androstenona en los testículos. Al mismo tiempo,al reducirse el nivel de androstenona aumenta la descomposición del escatol en el hígado.

Pero en enero de este año, en la feria Agriflanders (Gante, Bélgica) apareció otra alternativa novedosa. Se trata de un alimento presentado por la empresa belga Dumoulin, especializada en alimentos para animales. Lo ha denominado Taintstop.

Cerdito mamando
Cerdito mamando (Imagen: foter.com)

Dumoulin es miembro del grupo AVEVE con fábricas en Kortrijk, Andenne, Moorslede y Hombourg y desde el año 2014 viene probando este alimento conjuntamente con el Instituto Flamenco de Investigación Agrícola y Pesquera.

Uno de los primeros ensayos consistió en testear el alimento en dos grupos de cerdos machos enteros (es decir no castrados). En las tres semanas antes del sacrificio, uno de los grupos recibió un alimento especialmente diseñado para promover la digestión en el intestino grueso y reducir el olor sexual.

La carne resultante fue sometida a un panel de expertos en pruebas sensoriales. Los resultados fueron:

  • 8% de olor sexual en el grupo testigo (lo normal es que este problema aparezca en 5 a 10% de los animales)
  • 0% de olor sexual en el grupo tratado.

A partir de este y otros ensayos, Dumoulin patentó este producto basado en un nuevo concepto en la alimentación porcina, que es la habilidad del alimento para estimular la digestión intestinal.

Otros ensayos han demostrado que la acción del alimento se debe a la reducción de los niveles de escatol en los cerdos, cuando el alimento se suministra de 2 a 3 semanas antes del sacrificio. Parecería que con dos semanas ya se obtienen los mismos resultados que ofreciendo el alimento durante tres semanas.

Con respecto a la androstenona, también se han encontrado reducciones en los niveles de esta feromona, pero estas diferencias no han resultado significativas estadísticamente.

Si más adelante, al utilizar este alimentos en las granjas porcinas comerciales se confirma que realmente en la práctica los resultados de los ensayos se repiten, los productores tendrán disponible otra herramienta para la producción de machos enteros, los que presentan ventajas en relación a los castrados: mayor crecimiento o ganancia media diaria de la canal, mejor índice de conversión del alimento, mayor porcentaje de magro y menores pérdidas de animales. También hay ventajas medioambientales ya que a igualdad de dietas, los excrementos de los animales enteros contienen menos nitrógeno que la de los castrados.