Tomates genéticamente modificados que buscan reducir la hipertensión arterial en humanos

Es más que conocida la aversión que mucha gente tiene a los organismos genéticamente modificados. Por lo que no está demás traer algún ejemplo donde se está desarrollado un organismo genéticamente modificado que pueda generar algún beneficio directo a la salud humana.

Un equipo de investigadores mexicanos encabezados por Lourdes Janeth Germán Báez de la Facultad de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) está trabajando para lograr tomates que reduzcan la presión arterial en humanos.

Básicamente los investigadores buscaron proteínas en otros vegetales que pudieran tener un efecto reductor de la hipertensión; así determinaron que la amarantina es una proteína que podría cumplir con este objetivo. La investigaron positivamente en ratas, por lo que la incorporaron al genoma de plantas de tomate, para lograr un fruto muy consumido y popular, con cualidades depresoras de la hipertensión arterial en humanos.

En otras palabras, se hipotetizó que el consumo popular de un fruto como el tomate, pudiera servir como vehículo para la administración natural de compuestos nutracéuticos como terapias alternativas para la hipertensión. No es el primer desarrollo de un tomate de calidad superior beneficioso para la salud humana. Ya se trabaja con tomates mejorados mediante ingeniería genética que reducen la probabilidad de ciertos tipos de cáncer o que presentan porcentajes altos de compuestos promotores de la salud como el folato, antocianinas, betacaroteno, ctocoferol, etc.

Frutos de tomate
Frutos de tomate

La hipertensión arterial es un problema de salud pública muy difundido en toda la población mundial y causada por la interacción de factores múltiples: tipos de alimentos consumidos, edad, bajos niveles de actividad física, estrés, predisposición genética y otros. En consecuencia, poder crear un tomate con características normalizadoras de la presión arterial, si bien no elimina a todas las causas que la originan ni asegura una reducción de la patología, al menos va en el buen sentido de que las personas ingieran una alimentación saludable con características nutritivas muy favorables.

En los últimos tiempos se han encontrado diversos péptidos de proteínas alimentarias y algunos alimentos fermentados como por ejemplo el Val-Tyr, que fue testeado en su actividad antihipertensiva tanto en animales como en humanos, con resultados favorables para la reducción significativa de la presión arterial.

Por otra parte, estas investigaciones en péptidos útiles para la salud pública lo trabaja la ingeniería de proteínas de almacenamiento de semillas, la que ha permitido determinar que una proteína destacable es la amarantina, la proteína de almacenamiento de semilla predominante en semillas de amaranto (Amaranthus hypochondriacus). Precisamente es conocida la habilidad depresora de la hipertensión del consumo de semillas de amaranto, siendo la amarantina la molécula benefactora en este caso.

La amarantina bloquea una acción enzimática negativa que produce que la presión arterial se eleve: inhibe a la angiotensina, que es la principal proteína de regulación de la presión arterial.

Al mismo tiempo, las proteínas del amaranto han sido testeadas en animales con resultados negativos en cuanto a la producción de reacciones alérgicas; por lo que han sido empleadas también para el enriquecimiento en aminoácidos esenciales de cultivos como maíz, tabaco y papa.

La pregunta obligada inmediata es qué pasa con las personas con presión arterial normal cuando consumen tomates con un alto porcentaje de compuestos anti hipertensivos. La respuesta es que no pasa nada, pues el tomate actuaría únicamente cuando se produce una sobre expresión de la enzima angiotensina. Las persona no hipertensas que consumen estos tomates su sufrirían ningún daño.