El negocio detrás de la clonación de animales

Un par de meses atrás se conoció que la cantante y actriz Barbra Streisand había clonado una de sus mascotas. Actualmente cuenta con tres perritas, dos de las cuales -Miss Violet y Miss Scarlett-, son clones de su perra ya fallecida en 2017 de raza Cotón de Tulear.

Barbra Streisand y sus mascotas clonadas
Barbra Streisand y sus mascotas clonadas

La difusión de hechos como éste que llevan a cabo personajes muy populares, permite que mucha gente que no conoce nada de las últimas novedades tecnológicas acceda a enterarse de dónde está parado el mundo en cuestiones tan delicadas como puede ser la decisión de alguien de tener una copia, que crea que es exacta, de un animal. Posiblemente en no mucho tiempo más, el avance tecnológico permita también decidir tener un hijo copiado de otro humano.

Lo de Barbra Streisand hizo que muchos supieran que hoy ya existe, como una práctica más o menos corriente, la clonación comercial de animales.

Quien tiene el suficiente dinero puede clonar perros, gatos, bovinos, cabras, caballos .. y si se trata de una institución cuyo objetivo es la conservación de la naturaleza, desde ya que puede clonar especies de animales en peligro de extinción. Los científicos también clonan conejos, ratones y ranas.
Cadena de ADN
Veamos un poco de algunas cuestiones que hay detrás del negocio de la clonación.

Comencemos aclarando que la cuestión exige contar con una apreciable cantidad de dinero. Una empresa de EEUU dedicada a clonar mascotas, Viagenpets, indica que el proceso de clonación comienza indefectiblemente con la preservación de los genes. Lo cual consiste en tomar del animal a clonar, preferentemente vivo o a no más de 5 días luego del fallecimiento en el caso de los perros, una cantidad de células que serán las madres del nuevo ser. La preservación de los genes cuesta u$s 1.600.- más u$s 150 por cada año de conservación. Esta práctica si bien es imprescindible, es independiente de que más adelante se decida clonar o no al animal.

En la misma empresa, la clonación de un perro cuesta u$s 50.000.- y de un gato; u$s 25.000.-, aunque por suerte, se permite el pago en dos cuotas iguales. Hay alguna información de que en Corea del Sur la clonación de perros costaría más cerca de los u$s 100.000.- por cada animal.

Claramente es una decisión que, además de cuestiones éticas, incluye aspectos económicos no fáciles de afrontar.

Las empresas clonadoras aclaran que los hijos son genéticamente iguales a la madre o padre, tan iguales como gemelos idénticos nacidos en fechas distintas, pero esto no significa que herederán totalmente la inteligencia, el temperamento y la apariencia del animal originante.

Por cuestiones netamente comerciales también es común la clonación de bovinos, caballos, ovejas y cabras para mantener el ADN exacto de algún animal sobresaliente en aspectos productivos o deportivos. La empresa matriz de Viagenpets es TransOva Genetics dedicada a la clonación de bovinos, ovejas y caprinos.

Otras empresas en el rubro son Vitrogen de Brasil (bovinos), Goyaike de Argentina (bovinos y ovinos), Halitus Biotecnología de la Argentina (equinos), Biosidus de Argentina (animales clonados para uso farmacéutico), Sooam Biotech de Corea del sur (perros; clonó 700 perros hasta 2015), Boyalife de China y numerosas más.

Un clon es un ser vivo (planta, animal, bacteria …) que desciende de un único individuo mediante un procedimiento de reproducción asexual. Desde que el hombre comenzó a domesticar las plantas, las ha reproducido de manera sexual o asexual. El primer caso es la producción de semillas producto de dos células de sexos diferentes. El segundo caso es, aunque no se tuviera ningún conocimiento de genética, la produción de un clon mediante técnicas rudimentarias como la división de mata, los esquejes enraizados o la injertación.

Las plantas logradas asexualmente son idénticas genéticamente ya que provienen del genoma que provee una única planta madre, pero fenotípicamente son parecidas, aunque no necesariamente idénticas, ya que la expresión del fenoma es también dependiente de factores ajenos a la carga genética.

El proceso de clonación consiste en tomar una célula somática de un animal (célula adulta no reproductiva, ni óvulo ni espermatozoide) e injectarla mediante manipulación genética en un ovocito de un animal donante, por ejemplo una vaca, al que se le ha extraído el núcleo, es decir, su carga genética. Estas dos células se fusionan y se produce una reprogramación por el cual la nueva célula toma características embrionarias. A partir de este momento, se induce a la célula a dividirse y se logra un embrión, al cual se lo transfiere a un útero receptor. Se denomina a todo este procedimiento Transferencia nuclear de células somáticas.

Este método es fácil de explicar en pocas palabras, pero es sumamente complejo de llevar a la práctica. Pero ya se muestra que el nuevo ser no nace de una probeta o de un tubo de ensayos. Es imprescindible la participación de otros animales para poder cumplimentar el proceso, ya sean las hembras a las que se les extraen los óvulos o bien, las hembras de las que se utiliza su útero.

El primer mamífero clonado de una célula somática fue el caso muy publicitado de la oveja Dolly, nacida en 1996. Unos años después, en 2005, investigadores de la Universidad Nacional de Seúl en Corea del Sur clonaron el primer perro (un afgano denominado Snuppy). En el ​2006 clonó el primer caballo la empresa ViaGen, que era hijo del Mejor Caballo Campeón de Carreras de Barriles y en el 2010, científicos de la Fundación Valenciana de Investigación Veterinaria (VIVE) clonaron el primer toro de lidia.

Si bien los detalles técnicos de los procedimientos se los reservan las empresas como secreto industrial, se requiere que intervengan otros animales que deben mantenerse encerrados y deben sufrir operaciones para la extracción de óvulos y la implantación de embriones en el útero. Esto nos lleva a plantear una importante cuestión de bienestar animal.

La cantidad de animales que se requieren por cada clon logrado no es algo perfectamente conocido, aunque se piensa que la especie más problemática son los perros, Los que tienen un período de reproducción más limitado y no es algo sencillo la extracción de los óvulos.

Para que naciera la oveja Dolly, se requirieron 277 fusiones embrionarias. Para lograr al perro Snuppy, se tranfirieron quirúrgicamente más de 1.000 embriones a 123 sustitutos, siendo el resultado que se lograron apenas 3 embarazos. De los 3, uno abortó y dos llegaron a término. Pero uno de los animales tuvo dificultad respiratoria neonatal y murió en tres semanas, y el otro fue Snuppy. Otro caso conocido fue la clonación de un perro caniche en 2008 donde se implantaron los embriones a 20 perras, con el resultado de dos embarazos y solo uno se mantuvo para producir un cachorro vivo.

Seguramente que con el paso del tiempo y los ajustes de la técnica, se deben estar requiriendo una menor cantidad de animales participantes del proceso.

Es fundamental tener bien claro que la clonación no extiende la vida de un ser vivo. Se logran individuos que pueden ser muy distinto al original y que no tienen conciencia de la vida pasada. O de la vida presente. Nada impide desarrollar un clon de un ser vivo que no haya muerto al momento de nacer su clon. Madre e hijo coexistirán con el mismo genotipo, distinto fenotipo y cada uno hará su vida. Y cada uno no se enterará ni tendrá conciencia de lo que hace el otro.

Como la clonación animal es el anticipo de la clonación humana, ya vamos viendo algunos problemas de gravedad extrema. Los embriones pueden llegar a término y entregar al ser fenotípicamente buscado. Pero también pueden ir muriendo en el proceso o tal vez nazcan con defectos o enfermedades. O pudiera ocurrir que el clon fuera muy distinto en su aspecto a lo que se pretende.

¿Qué sucederá con los clones vivos pero con problemas? Las familias que pagaron u$s 50.000, u$s 100.000 o vaya a saber que cifra dado que se tratará de humanos, ¿aceptarán criar a un clon muy diferente a lo pretendido, con alguna enfermedad grave o con un defecto físico que exija cuidados especiales durante toda la vida?. En estos casos, los criarán y lo llegarán a querer como un hijo más o lo descartarán, ya sea matándolo o entregándolo a alguna institución de caridad para que lo mantenga?

Como no se logra que de una célula madre se obtenga un único ser vivo exactamente idéntico al ser pretendido, sin abortos ni defectos físicos o enfermedades, estas preguntas obligarán trabajar muy intensamente y a conciencia a quienes en todos los países serán los encargados de generar la normativa legal que regule la actividad de clonación en humanos.