No se debe fomentar el maíz para etanol en programas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero

En el Journal Ecological Applications de marzo de 2009 se presenta un artículo donde se evalúa la conveniencia de utilizar para la producción de etanol de maíz tierras retiradas de la producción mediante programas de conservación de suelos, tales como el Conservation Reserve Program de USA. Este es un programa que ha pagado a los productores para restablecer la vegetación nativa sobre más de 13 millones de hectáreas cultivables, reduciendo la erosión e incrementando la acumulación de C en el suelo. Los contratos abarcan períodos de 10 a 15 años.

Si bien existen estudios que indican que el etanol de maíz ayuda a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles, debería también considerarse el uso de la tierra que es reemplazado por la producción de maíz, teniendo en cuenta las variaciones en el balance y acumulación de C en el suelo. El objetivo de producción de biocombustibles en USA para los próximos años es de tal magnitud, que los mayores volúmenes que se pretenden obtener se deben lograr con aumentos de rendimiento, desplazando a otros cultivos o bien, lo que aquí se analiza, es la conveniencia de utilizar tierra que había sido retirada de cultivo y cuyos contratos han vencido.

Se evalúa la eficiencia y el valor económico del etanol de maíz y del etanol celulósico para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero, comparando con la tasa de secuestro de C alcanzados por los programas de conservación.

La investigación fue llevada adelante por Gervasio Piñeiro (Duke University, Durham, North Carolina, USA, y Facultad de Agronomía-UBA, Argentina), Esteban G. Jobbágy (Universidad Nacional de San Luis/CONICET, Argentina), Justin Baker (Duke University y Texas A&M University), Brian C. Murray (Duke University) y Robert B. Jackson (Duke University).

Se estimaron los cambios en el carbono orgánico de suelos con diferentes antecedentes para la producción de maíz para etanol (tierras bajo cultivo, retiradas de cultivo y pastizales). También se estimaron los cambios en el carbono orgánico del suelo en tierras retiradas de cultivo con producción o no de etanol celulósico. Finalmente se calculó el Valor Actual Neto (VAN) de las distintas acciones de mitigación del efecto invernadero.

El análisis demostró que según el uso previo del suelo, las ganancias de emisiones de C del suelo después de la siembra de maíz para producir etanol en comparación con los combustibles fósiles podrían ser compensadas en al menos 50 años. Y que sobre 142 casos de estudios de suelos, el C secuestrado fue mayor en los casos de retiradas de tierras del cultivo que en la producción de maíz para etanol en períodos de 40 años. Finalmente, en el estudio también se concluye que el etanol celulósico producido en los pastizales de las tierras retiradas de cultivo es una herramienta más eficiente para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Todo lo cual lleva a la conclusión que no debe utilizarse la producción de maíz para etanol en programas de retirada de tierras de cultivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El artículo completo se encuentra en Journal Ecological Applications

Un detalle marginal es que en el trabajo se indica que en USA existen más de 100 fábricas productoras de etanol de maíz y que unas 50 están en construcción, esto a abril de 2008, fecha de entrega del artículo para su evaluación. La pregunta obligada es ¿cuántas de estas fábricas quedarán activas hoy en día con la caída del precio del petroleo?